El espectáculo atrapó al espectador desde el primer momento, mostrando las dificultades y los desafíos a los que se enfrentan las mujeres en un mundo dominado por el poder y las estructuras de clase
Crónica y fotografías José Manuel Brazo Mena
El teatro municipal “Enrique de la Cuadra” de Utrera acogió el pasado viernes la exitosa representación de “Malditos Tacones”, una obra en la que la dirección impecable de Magüi Mira y las potentes actuaciones de Luisa Martín y Olivia Molina, transformaron un duelo de poder y herencia en un espectáculo visceral, donde la verdad y la mentira se entrelazaron atrapando al espectador en una lucha intensa y profundamente humana.
La esperada obra, que había suscitado gran expectación en la localidad desde que se conoció su programación en el teatro para la temporada de otoño, congregó a numerosos espectadores, que pudieron disfrutar durante más de ochenta minutos de esta tragedia contemporánea. Entre otros asistentes, en el espectáculo estuvieron presentes, la delegada de Cultura, María José García, y la de Asuntos Sociales, Alba Padilla, entre otros.
La obra basada en un emocionante texto del dramaturgo bilbaíno Ignacio Amestoy, narra la historia de dos mujeres poderosas en su soledad, enfrentadas al yugo de un poder masculino inmutable, corrupto y asfixiante. Por un lado, la gran Victoria Burton (Luisa Martín), matriarca de una dinastía privilegiada y, por otro, María García (Olivia Molina), una abogada enfrentada a la cruda realidad de que, por más que suba, siempre será observada desde arriba.
Ambas actrices, con trayectorias impresionantes, se sumergen en los roles de estas dos mujeres (madre e hija) cuyas vidas presentan un contraste agudo, pero cuyas luchas internas y externas son universalmente reconocibles. A través de sus actuciones, “Malditos Tacones” se convierte en un espejo de la sociedad, que refleja las dificultades y los desafíos a los que se enfrentan las mujeres en un mundo dominado por el poder y las estructuras de clase.
Luisa Martín ofrece una actuación desgarradora, incluso llega a cortarse en un dedo al partirse la copa con la que había bebido. Con un dominio escénico, cada palabra de la actriz está cargada de intención y su actuación, meticulosamente cuidada, es el resultado de muchos años de profesión. Olivia Molina, con una interpretación apasionada, y unos diálogos cargados de tensión y emociones contenidas, ponen de manifiesto la evolución de su personaje, que se mueve entre la resistencia y la resignación.
La química entre las protagonistas es palpable desde el primer momento. Cada intercambio de miradas y cada palabra que cruzan en escena refuerza la tensión dramática, haciendo que el público no pueda despegar los ojos de ellas. Su complicidad en el escenario es uno de los puntos de inflexión de la trama, logrando que los momentos de confrontación sean profundamente creíbles y conmovedores.
Una de las evocaciones constantes en la obra es la figura simbólica de Agamenón, cuya sombra poderosa no solo pesa sobre Victoria y María, también se extiende sobre todas las mujeres cercadas, aisladas y sometidas en una sociedad que, como sugiere el texto, sigue gobernada por un «poder corrupto, con identidad de sexo».En definitiva, un texto palpitante, lleno de emoción y belleza que invita a reflexionar sobre el poder, la justicia y la igualdad.
Sobre la directora Magüi Mira, la crítica especializada ha señalado que destaca por “su capacidad de desnudar la trama y focalizar toda la atención en la fuerza de las palabras y la verdad de las emociones”. Esta actriz y comediógrafa valenciana, que en 2016 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, es un referente en la lucha y compromiso por la igualdad y la dignidad de la mujer.
‘Malditos tacones’
Autor Ignacio Amestoy
Versión, dramaturgia y dirección Magüi Mira
Intérpretes Luisa Martín y Olivia Molina
Escenografía Curt Allen y Leticia Gañán
Iuminación José Manuel Guerra
Escenario Teatro Enrique de la Cuadra de Utrera

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