La obra interminable en la que se ha convertido la reurbanización de Pío XII suma un nuevo capítulo de promesas incumplidas. Desde hace ya más de 13 meses, los utreranos están contemplando cómo esa zona de Utrera viene transformándose, aunque aún sin verse el final de un proyecto que debía haber concluido el pasado 30 de junio.
La enésima fecha anunciada por el gobierno municipal (PSOE-IU) para concluir estos trabajos ha resultado también en vano. A pesar de intentar abrir al paso este espacio peatonal por tramos, lo cierto es que la obra sigue sin culminarse, quedando aún varios metros cuadrados por ejecutar. El proyecto consistía únicamente en retirar los antiguos adoquines y colocar el nuevo pavimento, pero los plazos de ejecución se fueron de las manos hace un puñado de meses.

Según la última promesa del portavoz del gobierno, Francisco Campanario (PSOE), la pasada semana llegaría a su fin esta obra, que ya acumula más de cuatro meses de retraso. Sin embargo, la realidad vuelve a chocar contra los anuncios de este tipo que llevan realizando diversos concejales desde el verano. Tras la prórroga concedida por el gobierno central, el edil de Obras dijo que los trabajos llegarían a su fin a finales de septiembre. Como es evidente, ese anuncio no se materializó, el proyecto cumplió un año de desarrollo a principios de octubre sin que los operarios y las máquinas desaparecieran y, tras el último incumplimiento, las vallas siguen cerrando parte de Pío XII.
Molestias y problemas para los vecinos y comerciantes, caos de tráfico con el cambio del sentido de circulación mantenido durante meses, la eliminación de varios árboles y la desaparición de 40 plazas de aparcamiento es, por ahora, el balance que ha arrojado un proyecto que todavía no tiene fecha de finalización.

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