La instalación de nuevas terrazas, el reparto a domicilio y la implantación de medidas de seguridad han permitido a estas empresas capear el temporal
El ser humano tiene una increíble capacidad de adaptación a las distintas circunstancias que le toca vivir en diferentes momentos de su vida. La pandemia a la que nos hemos tenido que enfrentar como sociedad es un gran ejemplo de ello, máxime si dirigimos nuestra lupa a uno de los sectores más afectados por los cambios que ha sufrido nuestra manera de vivir en los últimos meses. La hostelería de Utrera, esos pequeños y medianos empresarios que son fundamentales para la economía de la ciudad, han sido capaces de mirar de frente a las dificultades, aguantar los momentos más duros, buscar nuevas soluciones, reinventarse y mirar con esperanza el futuro.
Aunque sean todavía momentos de incertidumbre, y teniendo en cuenta que todavía hay establecimientos que no han podido abrir sus puertas e incluso algunos que no van a abrir más, lo cierto es que la mayoría de los bares y restaurantes de Utrera han podido mirar hacia delante con valentía y han sido capaces de sortear el temporal. Un hecho que resulta crucial, ya que se trata de uno de los sectores económicos más importantes, ya que de la hostelería en la ciudad dependen unos 1.200 puestos de trabajo.
Como dice el famoso refrán «A grandes males, grandes remedios», se han puesto en marcha diferentes estrategias encaminadas a hacer más sencillo el resurgir de los bares, que han tenido que afrontar un cierre de prácticamente dos meses de duración, además en uno de los momentos del año donde tradicionalmente hacían las mejores ventas. Así, el Ayuntamiento de Utrera paralizó la nueva ordenanza de regulación de las terrazas de los bares que estaba a punto de aprobarse, dando marcha atrás a los criterios más restrictivos y permitiendo que las sillas y mesas de los bares ocupen un espacio mayor, para que así los establecimientos noten menos las limitaciones impuestas en esta «nueva normalidad». Una serie de medidas encaminadas a la ayuda de este sector crucial en Utrera.
De esta manera, en las últimas semanas se han podido ver en Utrera imágenes inéditas de terrazas de bares que se han expandido, mejorado o adaptado, con el objetivo de que los usuarios pudieran sentarse cómodamente a disfrutar de un desayuno, almuerzo o cena. Terrazas que han llegado a nuevos enclaves de la plaza del Altozano, donde por ejemplo el bar La Creme ha ocupado también espacios al otro lado de la calzada, o a La Corredera, donde Cervecería Carlos ha instalado una tarima en las plazas de aparcamiento de carga y descarga dejando el espacio de la acera mucho más libre e incluso a rincones tan singulares como el callejón del Niño Perdido, donde Besana Tapas ha instalado unas elegantes mesas altas, disponiendo por primera vez de terraza. Una nota común ha sido la afluencia masiva de personas, ya que los utreranos desde el primer momento en el que los bares volvieron a levantar la persiana, han llenado las terrazas.
De manera paulatina, los bares y restaurantes de Utrera van adoptando velocidad de crucero, siendo capaces de superar con creces la exigente prueba que supone abrir en la actualidad un establecimiento, guardando todas las medidas de seguridad e higiene, y siendo capaces de atender a los numerosos clientes que acuden sobre todo los fines de semana. «La gente se ha volcado con nosotros, desde el primer momento y además están respetando en todo momento las medidas de seguridad e higiene», cuenta Carlos López, gerente de «La Brasa», uno de los restaurantes más emblemáticos de Utrera.
El sector de la hostelería da trabajo en Utrera a unas 1.200 personas
Al igual que otros establecimientos como «Casa Valentín», antes de que fuera posible abrir sus puertas, «La Brasa», siguió atendiendo a sus clientes a través de un servicio de reparto a domicilio, que el propio Carlos López reconoce que «ha sido una magnífica experiencia durante un mes y medio. La verdad es que ha merecido la pena».
Incluso de este período han surgido interesantes iniciativas empresariales en Utrera, como es el caso de la app de reparto de comida a domicilio «Go Delivery», a través de la cual es posible pedir productos de distintos establecimientos al mismo tiempo abonando sólo los costes de un envío. Un proyecto que está teniendo muy buena acogida, que ha creado nuevos empleos y en el que están participando varios establecimientos de la ciudad.
La revolución que la sociedad está viviendo en estos momentos a causa de la pandemia también ha llegado a otro tipo de establecimientos, como son los bares de copas y cafeterías. En este sentido, uno los lugares clásicos de Utrera es el «Bar Latino», que desde el 28 de mayo ha vuelto a abrir de nuevo sus puertas, teniendo una fantástica acogida por parte de los utreranos. «Hasta ahora estamos muy contentos por el desarrollo, pensábamos que todo este proceso iba a ser más difícil, pero la verdad es que estamos disfrutando de un ambiente magnífico», cuenta el gerente de este establecimiento, Fernando Moreno. Como novedad, el bar que abre de lunes a domingo a las 21.00 horas, ha habilitado un servicio de reservas de mesas, que hasta el momento está resultando muy útil. Una tendencia a la que también se ha unido otro famoso establecimiento como es «La Antigua», que recientemente ha abierto sus puertas.
Han pasado uno de los momentos más difíciles de toda su historia, peores incluso que los que vivieron en la crisis de 2008, pero los emprendedores utreranos que trabajan en el mundo de la hostelería han demostrado en las últimas semanas que están hechos de otra pasta, con ingenio, trabajo e ilusión, han sido capaces de sobreponerse a momentos muy difíciles, abriendo de nuevo sus puertas con una sonrisa en sus caras para recibir a todos los utreranos que han vuelto a disfrutar del placer que supone sentarse en una terraza.

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