Durante prácticamente una década, Blas Sevillano Simancas ha ejercido el cargo de capitán de la Compañía de la Guardia Civil en Utrera, tiempo suficiente para convertirse en una persona querida y respetada por todos los que han tenido la oportunidad de conocerlo. Ahora ha llegado el momento de dejar su cargo, por lo que la tradicional celebración del día de la patrona de la Guardia Civil, la Virgen del Pilar, ha estado marcada por la emotiva despedida oficial del capitán.
La jornada comenzaba en el santuario de Consolación de Utrera, donde a las 11.00 horas tenía lugar una eucaristía con importante presencia de agentes de la Guardia Civil, representantes de otras fuerzas de seguridad como la Policía Local, Policía Nacional, Protección Civil y miembros del Ejército. También estuvieron presentes integrantes de la corporación municipal, con el alcalde José María Villalobos a la cabeza, así como miembros del Consejo de Hermandades y otras entidades de la ciudad. El templo se quedó pequeño, para asistir a una misa presidida por Joaquín Reina, rector del santuario de Consolación.
Posteriormente, todos los asistentes al acto se desplazaron hasta el patio del convento de los Mínimos, anexo al santuario de Consolación, donde se celebró en primer lugar el acto de imposición de medallas y condecoraciones a diferentes miembros de la Guardia Civil, precedido del izado de la bandera de España. El reconocimiento especial que cada año entrega la Benemérita en Utrera, fue a parar en este caso a manos de Don Miguel Ríos, Teniente Coronel en la Base Área de Morón de la Frontera.
El capitán de la Compañía de Utrera, Blas Sevillano, tomó la palabra para compartir con los asistentes «la alegría por poder disfrutar de este acto con normalidad, después de las restricciones propias de los años de pandemia, un momento en el que precisamente la Guardia Civil ha sido fundamental». Sevillano quiso dar las gracias «a la ciudadanía por su cariño, a nuestras familias y a todos los compañeros por su trabajo diario».
Blas, que en esta misma semana dejará su puesto en Utrera, explicó que «estos nueve años han pasado muy rápido, lo que es una señal de que tanto en lo profesional como en lo personal he estado muy a gusto». Visiblemente emocionado, Blas quiso dar las gracias a la sociedad de Utrera en general, con la que ya me une una especial vinculación personal y familiar».
El acto, que estuvo acompañado por la Asociación Musical Utrerana, dirigida por Carlos Matas, terminó con la clásica ofrenda floral a los caídos y el himno de la Guardia Civil.

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