Los utreranos que tengan que moverse por las carreteras del entorno de la ciudad deben tener en cuenta la presencia de distintos radares móviles que ha instalado la Dirección General de Tráfico (DGT). En concreto, están situados en tres vías que sirven de salida y entrada a Utrera.
Una de las afectadas es la A-394, que conecta la A-92 con la N-IV pasando por El Palmar de Troya. En este enclave está anunciado un radar móvil que funciona en ambos sentidos entre los puntos kilométricos 22,280 y 38,447. Se trata del tramo que discurre entre Utrera y la N-IV.
Por otro lado también se localiza la A-375, que es la vía que conecta Utrera con Puerto Serrano (Cádiz), por Los Molares y El Coronil. En este caso, también existe un radar móvil vigilando ambos sentidos de circulación entre los puntos kilométricos 3,532 y 45,14.
Finalmente, la A-8030 también cuenta con un radar móvil que funciona en ambos sentidos. Esta es la vía que une Utrera con la N-IV, conocida como carretera de las Alcantarillas. Está vigilado el tramo entre los puntos kilométricos 1,424 y 12,305.
A todos estos lugares cercanos a Utrera se unen los radares fijos ya conocidos situados a la altura de Montequinto, en la autovía A-376, que conecta Sevilla con la localidad utrerana. En sentido a Utrera está ubicado en el punto kilométricos 1,970, mientras que en sentido a la capital hispalense se encuentra en el kilómetro 2,995.
Todos estos enclaves se suman a los 1.500 tramos de vías interurbanas, todos ellos en carreteras secundarias, de especial peligrosidad, que han sido señalados por la DGT. Este organismo ha querido dar a conocer la ubicación de los radares para que cuando los conductores transiten en torno a ellos «extremen las medidas de precaución y, sobre todo, cumplan con los límites de velocidad establecidos en cada uno de ellos».
Según ha señalado la DGT, la selección de los lugares donde habrá radares se seguirá realizando periódicamente, pudiendo consultarse de manera permanente en la página web www.dgt.es.
Los criterios para la identificación de estos tramos por su peligrosidad y de ubicación de los radares móviles «son el resultado de analizar el número de accidentes graves, con víctimas mortales o heridos que necesitaron hospitalización; el número de accidentes en general; y la información de la velocidad media de circulación en esos tramos».
Por otro lado, la DGT ha recordado que los radares móviles serán visibles para los conductores, de modo que su presencia sirva como medida de disuasión y prevención. La finalidad que se busca a través de la vigilancia y control de la velocidad es «que los conductores respeten los límites establecidos en general, y en particular en aquellos tramos identificados como potencialmente más peligrosos».
La agrupación de tráfico de la Guardia Civil, salvaguardando la seguridad de sus agentes, situará los radares móviles en lugares visibles para los conductores, «para que esa presencia en las carreteras sirva como medida de disuasión y prevención. La denuncia no es, en ningún caso, el objetivo final».

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