Junto a la Fuente de los Ocho Caños, en la trasera de la guardería que allí existe, se abre la puerta verde de Utrera. Con casi 20 kilómetros de extensión, alcanza la laguna de Zarracatín, un humedal protegido por su alta riqueza faunística que forma parte del complejo endorreico de Utrera.
Toda esa zona puede ser más o menos conocida para los senderistas, ciclistas y utreranos en general que suelen salir a caminar o a hacer deporte por este enclave. Sin embargo, seguramente para muchas de estas personas pasa desapercibida la original historia de un árbol poco frecuente por estos lares. Se trata del «ombú», también llamado «bellasombra».
Esta especie procede de Sudamérica, y en Utrera existe un ejemplar gracias a un mercante marino utrerano. Según señalan desde la plataforma «Utrera Eco», su presencia en la localidad se remonta a los 60 años, cuando dicho mercante, en uno de sus viajes, trajo las semillas y las plantó en este lugar. Desde entonces ha crecido sin problemas en la puerta verde, aunque en la actualidad «peligra su existencia».
El citado colectivo ecologista denuncia que este ambú «está sufriendo una serie de mutilaciones debido a la ubicación donde se encuentra, justo debajo de una línea eléctrica». Sus miembros afirman desconocer «quién es el responsable de cortar sistemáticamente los grandes brazos que se acercan a dicha línea eléctrica, dejando a esta joya botánica totalmente mutilada, pudiendo llegar incluso a su muerte».
Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay son países donde es común la presencia de esta especie. Posee una estructura anatómica anómala, muy carnosa, carente de crecimiento secundario y anillos de crecimiento. Además, contiene grandes cantidades de agua, lo que le permite sobrevivir en el entorno de escasas lluvias. Crece rápidamente y es inmune a buena parte de los insectos que depredan las hojas, gracias a su savia tóxica.
Una creencia extendida es que fue introducida por primera vez en Europa por Hernando Colón, hijo de Cristóbal Colón, quien plantó varios ejemplares en Sevilla, siendo el más famoso el del monasterio de la Cartuja.


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