El veterano grupo retrató en escena la personalidad de Juan Carlos I, con sus aciertos y desaciertos, sus excesos y renuncias, en una propuesta muy aplaudida por el público
Crónica y fotografías José Manuel Brazo Mena
Dentro de la gira que Els Joglars, está llevando a cabo por distintos lugares de España, la compañía teatral privada más antigua de Europa, recaló este sábado, día 18, en el teatro municipal “Enrique de la Cuadra, con “El rey que fue”, una obra que trata de alejarse de la sátira para poner en escena la personalidad del monarca emérito, con sus luces y sus sombras, sus excesos y sus renuncias, intentando ofrecer un retrato regio lo más cercano a la realidad.
Con un gran elenco actoral, dirigidos por el legendario Albert Boadella, la veterana formación teatral ‘Els Joglars’, con una dramaturgia firmada por el propio director y por el actor principal, Ramón Fontserè, recrearon el popular personaje, cuyas sentencias son tan famosas y repetidas como los ‘latiguillos’, desde el ‘¡Por qué no te callas!’ a ‘Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir’ o ‘Vete a la mierda Corina´, entre otras.
Se trata del que fue rey de España, Juan Carlos I, a quien en la calle se le conoce por su naturalidad (`Me llaman el rey campechano’);nada sibarita en gustos, especialmente en lo cultural, y con un léxico plagado de exabruptos. Todo muy cercano, si no fuera por detalles como el blanqueo de capitales, los ‘elefantes‘, Botsuana, Corina, su vínculo con Franco, sus devaneos, su estrecha relación con los regímenes del Golfo Pérsico y su exilio en Abu Dabi.
La trama se ubica en una goleta(‘Superbotín)’, en la que el ‘Emérito‘ hace una travesía por el Golfo Pérsico, acompañado de diversos personajes, con la intención de invitar a un jeque a una paella. La travesía sirve de metáfora del reinado de Juan Carlos I como capitán de un barco, España, en la que manda, pero no manda, y va teniendo encuentros con distintos personajes y tomando decisiones que determinan o modifican el rumbo de la embarcación.
Lo más destacado de la propuesta es la magnífica recreación que Ramón Fontseré logra de ‘El Rey que fue’, quien sobre la escena, a veces, hace dudar de si no se tratara del propio ‘Emérito’. Soberbio en la réplica de los gestos, en el tono de su voz, en el uso de sus quiebros lingüísticos y en los movimientos corporales, calcando el uso del bastón y las dificultades de cadera del regio, aunque humano personaje. Estupenda interpretación.
El reparto actoral se completa con la actuación de Pilar Sáenz que interpreta los personajes de «Carmela» y funcionaria de embajada; Dolors Tuneu que encarna el papel de «Inés», y de un personaje árabe, y la participación coral de Martí Salvat, Javier Villena y Bruno López-Linares, quienes dan vida al capitán Hackett, a Palomo y a Adrián, así como a la tripulación y a las figuras alegóricas que acompañan el declive del rey Juan Carlos.
Sin embargo, destacar que el papel desarrollado por Bruno López-Linares, en Adrián, está ligeramente pasado de vueltas, aunque justo es reconocer que torea en una plaza complicada, representando el rol de bufón, donde se puede intuir un cierto trasunto de Albert Boadellas sobre un posible hijo ilegitimo del Borbón, actuando aquel como un payaso que pone frente al espejo al monarca emérito, en un recurso que no consigue ser bien aprovechado por el actor.
Entre los recursos técnicos brilló el trabajo de coreografía realizado al recrear las tormentas a bordo del velero, donde los actores se movían sincronizados emulando los vaivenes), al igual que el espacio escénico aparece firmado en el programa de mano por el conjunto de Els Joglars‘, sin olvidar las acertadas aportaciones de Bernat Jansà en iluminación, David Angulo en sonido y Pilar Sáenz en vestuario. Y todo bajo la dirección técnica de Pere Llach.
Por su parte, el público que asistió al teatro salió satisfecho con la propuesta de Els Joglars, aunque se echó a faltar un mayor peso narrativo en la trama de la conocida historia que se comparte, quedando la sensación de haber asistido a una sucesión de gags, divertidos y brillantes, sobre una figura, se quiera o no, que forma parte de la historia personal de todos los asistentes. Un reto conseguido y una propuesta que todos, al unísono aplaudieron con fuerza.

Deja una respuesta