El beneficioso acuerdo que el alcalde de Utrera, Francisco Jiménez (PA), consiguió arrancarle a Aguas del Huesna está trayendo consigo una de las fases de rehabilitación de la Casa Surga. Estos trabajos han hecho que salga a la luz uno de los tesoros que esconde esta señorial construcción, sorprendiendo a quienes se encuentran en torno al proyecto.
Una vez que los operarios han procedido al desmontaje de los andamios, han vuelto a la vida una serie de pinturas que decoraban todo el frontal de este inmueble construido en el tercer cuarto del siglo XVIII. El edificio está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento histórico y catalogado con categoría B en el Plan Especial del Conjunto Histórico utrerano.
Según el historiador local Javier Mena, «se trata de pinturas que pueden datarse del siglo XVIII y en las que podemos ver motivos indígenas y algunas cabezas de ángeles». Francisco Fernández de Abauza, que construyó la Casa Surga, hizo fortuna en América, razón por la cual parte de la temática de estas pinturas está relacionada con el mundo indígena. Las pinturas están siendo en estos momentos estudiadas por distintos especialistas.
El hallazgo de dichos frescos se ha producido en el transcurso de una actuación, valorada en 497.244 euros. Este proyecto sirve para conservar y restaurar la fachada y el patio de la casa-palacio, estructuras muy dañadas por la ruina y apuntaladas hasta ahora. Quienes pasen por delante de este inmueble, pueden comprobar como la imagen del edificio cambia y desaparece la estampa de abandono que venía sufriendo por parte del Huesna desde hace muchos años.
Estos trabajos se enmarcan en el acuerdo que alcanzó el alcalde con Aguas del Huesna para evitar que Utrera abandonara esta empresa pública. Además de las obras que actualmente se ejecutan en la Casa Surga, Francisco Jiménez también logró el compromiso de que la ciudad utrerana recibiera cuatro millones de euros como compensación por las innumerables actuaciones que ha dejado de atender el Huesna en el municipio.
La Casa Surga fue construida según el estilo barroco sevillano, estando estructurada sobre un gran patio central porticado con arcos de medio punto sobre columnas, en torno al cual se ubican la dependencias principales en la planta baja, accediéndose a la planta alta a través de una escalera de importante trazado que parte del ángulo de dicho patio. Es la denominada casa principal o señorío. Tras ella, y conectada a través de las habitaciones traseras, se encuentra un segundo patio, de mayor amplitud, que hacía las funciones de patio de labor alrededor del cual se situaban las dependencias que albergaban a los trabajadores, la maquinaria y los productos del campo, con una puerta conectada con el camino que salía del pueblo en dirección a las tierras propiedad del hacendado.
Según recoge el decreto que describe al inmueble como BIC, se trata de un edificio digno de protección «por el interesante trazado de su planta y por el patio con sus arcos y columnas, portada, colección de puertas, el mirador».




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