Corría el mes de mayo de 1982 cuando los caprichos del destino iban a traer por primera vez a Juan María Ceballos a tierras utreranas. En aquellos momentos estaba trabajando en Granada, y al ser natural de Zafra (Badajoz), llevaba tiempo madurando la idea de buscar un futuro profesional más cerca de su tierra natal, a donde vivían sus padres y sus suegros. «Utrera estaba a medio camino, y cuando me enteré que se traspasaba una farmacia, no dudé en visitarla y cerré el trato aquel mismo día», cuenta el propio farmacéutico.
Se iniciaba por tanto en aquel momento un idilio entre Utrera y este extremeño que dura hasta nuestros días y que se ha extendido a lo largo de casi cuatro décadas, en las que ha criado junto a su esposa -Guadalupe- a sus cinco hijos en Utrera y ha vivido inolvidables experiencias detrás del mostrador de su farmacia de la calle Sevilla, lugar por el que han pasado miles de utreranos. «Siempre me he sentido muy bien acogido en Utrera, entre otras cosas gracias a mi facilidad a la hora de entablar amistades y relaciones», cuenta Ceballos.
Desde hace algún tiempo, Juan María ha colgado ya su bata blanca, se ha jubilado y ha entregado el testigo a su hijo Jesús, quién estudió Química y posteriormente Farmacia. En sus recuerdos existen multitud de historias ya que, casi 40 años al frente de un establecimiento de estas características, dan para mucho. Ceballos reconoce que «contar con Antonio Delgado -el auxiliar que trabajaba anteriormente en la farmacia- fue para mí una ayuda estupenda, ya que en muchos casos me solucionaba la papeleta y me traducía lo que querían decir los pacientes, porque al principio había veces en las que me costaba trabajo enterarme de algunas cosas y tampoco conocía algunas costumbres que eran ajenas para mí».
En este sentido, el extremeño recuerda remedios caseros que estaban muy extendidos en sus primeros años, como cuando le pedían «una ila», que no era otra cosa que un algodón impregnado en esencia de clavo y que se usaba para tratar de aliviar los dolores de muelas. Y es que los años han ido discurriendo, han cambiado las costumbres y esa evolución también se ha notado en las farmacias: «al principio eran tiempos muy distintos ya que, por ejemplo, se vendían productos como alcohol de quemar o te rellenaban la acetona para que la vendieras en botes pequeños».
Otra de las costumbres que ha cambiado de una manera importante para farmacias como la que ha regentado Juan María tiene que ver directamente con las guardias. Antes era muy común que, a lo largo de toda la noche, hubiera un reguero de personas que acudía a comprar algún medicamento, por lo que el farmacéutico apenas podía pegar ojo. Ahora asegura que «ya es muy extraño que acuda gente por la noche a comprar en una guardia, en la mayoría de las ocasiones son una o dos personas en toda la noche».
Juan María ha sido siempre una persona muy afable, sociable y comunicativa, que ha congeniado con muchos de sus pacientes a lo largo de su trayectoria profesional y que ha encontrado en Utrera a muchos amigos y compañeros de tertulias «Al principio, no conocía a nadie y el Bar Mariano ‘El Túnel’ se convirtió en mi segunda casa y allí conocí a muchas personas con las que he compartido buenos ratos a lo largo de mi vida», cuenta Ceballos, quien reconoce que «me ha gustado siempre mucho tomarme un buen vino en un bar, y la verdad es que nunca me ha gustado beberme un tinto sólo. Por eso, aunque soy una persona tímida, a base de ir todos los días a los mismos sitios, comencé a integrarme en algunas pandillas de Utrera».
En la actualidad, este farmacéutico trata de disfrutar de la jubilación, de su tiempo libre y ha comenzado a hacer un poco de deporte para mantenerse saludable. Observa desde una distancia prudente cómo su hijo sigue cultivando la farmacia en la que él ha pasado tantas horas, y lamenta que «me ha pillado por medio la pandemia y no me está dejando disfrutar de mi jubilación como yo esperaba, ya que no me permite viajar». Una pandemia que tampoco le ha dejado disfrutar de una de sus grandes pasiones, como son las corridas de toros, principalmente desde la perspectiva de su abono en el Tendido 3 de la Maestranza de Sevilla.

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