Aunque en el carné de identidad de José Antonio Vargas ponga que nació en Valencia en 1981, gran parte de su corazón se encuentra en Utrera, lugar de donde es originaria toda la familia de sus padres que, de jóvenes, tuvieron que emigrar a Quart de Poblet para buscar trabajo. Así, sus primeros recuerdos están estrechamente vinculados con Utrera, ciudad a la que comenzó a viajar cuando solo tenía apenas un año de edad y donde disfrutaba de todas sus vacaciones. Ese lazo no ha hecho más que agrandarse con el paso de los años y José Antonio lo ha demostrado con creces a través de los hechos, gracias a su puesto como responsable de espectáculos de la empresa pirotécnica más importante de Europa, Ricasa, una firma que ha dejado su huella en la feria y en la cabalgata de Utrera en la última década, ofreciendo magníficos fuegos artificiales.
La afición por la pólvora la lleva en la sangre este gran utrerano, por lo que con apenas 16 años comenzó a trabajar con Ricardo Caballer, logrando entrar en contacto tanto con los métodos tradicionales en este campo profesional como con la irrupción de las nuevas tecnologías. José Antonio ha viajado por todo el mundo y ha participado en eventos tan importantes como la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. «Es bonito que tu trabajo te permita conocer mundo, y al mismo tiempo terminas valorando más lo que tenemos aquí», explica José Antonio.
Gracias la presencia de un utrerano en una empresa de estas características, que se encarga de los espectáculos pirotécnicos más importantes de grandes capitales españolas, la feria de Utrera ha podido disfrutar durante una década de maravillosas funciones artificiales, al alcance de muy pocas ciudades. En 2007, coincidiendo con la celebración del V Centenario de la llegada a la localidad de la Virgen de Consolación, Ricasa y Utrera comenzaron una bonita relación, que se extendió desde 2008 a la cabalgata de los Reyes Magos: «Tengo que confesar que para mí disparar en Utrera es algo que me hace ponerme más nervioso que hacerlo en una ceremonia de clausura de unos Juegos Olímpicos, nuestro objetivo es que la gente disfrute y siempre estaremos a disposición de Utrera, porque la gente de Utrera es mi gente», cuenta el utrerano.
Ricasa cuenta en la actualidad con 100 trabajadores y tiene la particularidad de ser de las pocas empresas en el mundo que son fabricantes de material pirotécnico y diseñadores de espectáculos al mismo tiempo, en un sector que ha avanzado y ganado mucho en seguridad en los últimos años, donde se torna fundamental la inversión en tecnología, algo por lo que Ricasa apuesta claramente.
En 2017 el Ayuntamiento de Utrera daba un cambió de timón en su gestión y decidía dejar de confiar en Ricasa para la organización de los fuegos artificiales que ponen el broche final a la feria, suponiendo un palpable bajón en la calidad del espectáculo. «No tenemos problemas en que hayan decidido dejar de trabajar con nosotros, pero me dolieron mucho unas declaraciones de Carmen Cabra en las que dejaba entrever que nos habíamos acomodado y que nos faltaba implicación, no sé si ella sabe que no hemos hecho en Utrera dos espectáculos iguales, que Utrera ha tenido los mejores fuegos de toda Andalucía durante varios años, que el año de la última riada los fuegos de la feria se los regalamos a Utrera y que hemos organizado de manera gratuita castillos de fuegos artificiales para asociaciones como Apdis o Acéptalos. Sin mencionar nuestro compromiso indiscutible con la cabalgata, donde colaboramos en lo que haga falta, incluso enganchando carrozas en nuestra furgoneta para transportarlas».
El compromiso con Utrera de José Antonio Vargas está fuera de toda duda y de decisiones tomadas al albur de extraños criterios técnicos o políticos, porque la localidad dio un claro salto de calidad en lo relativo al mundo de la pirotecnia, gracias a la presencia de este utrerano en una de las empresas más potentes del mundo. Ricasa ha trabajado para el Palacio Real de Marruecos, en la Copa América en Estados Unidos, Japón, Rusia, inauguración y clausura de los Pan América Games de México y Brasil, entre otros muchos.
Un utrerano de corazón, que ya lanzaba petardos desde muy pequeño y que no perdona ni una Semana Santa en su tierra de adopción: «Soy hermano de la Vera-Cruz, he salido de nazareno muchos años y si hay algo claro en mi calendario es que mis vacaciones son siempre en Semana Santa y en Utrera».

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