El sepelio se celebra este domingo 15 de diciembre a las 9.30 horas en la capilla del tanatorio de Utrera
El fin de semana nos ha traído la noticia del triste fallecimiento, a la edad de 85 años, de Valeriano Galán Guijarro, figura mítica del conocido y popular bar ‘El Pelotazo’, en la calle Álvarez Quintero, número 43, junto al ayuntamiento. Valeriano (en la imagen el primero por la izquierda) estuvo al frente del bar durante décadas y fue la tercera generación en la familia que lo regentó, pues actualmente está al frente del local su hijo Manuel Galán, que se encargó de actualizar el concepto del bar más acorde con los tiempos que se vivían en el año 1982. El sepelio de Valeriano Galán tendrá lugar este domingo 15 de diciembre a las 09.30 horas en el tanatorio de Utrera.
Fue en el mes de octubre del año 1933 cuando abrió sus puertas en Utrera el que en la actualidad es conocido como bar ‘El Pelotazo’. Comenzaba en ese momento una historia que aún se está escribiendo y que ha convertido este establecimiento en una de las tabernas más emblemáticas de Utrera, que aún hoy en día resiste el paso del tiempo en el mismo lugar en el que abrió por vez primera sus puertas, en el número 43 de la calle Álvarez Quintero. El pasado año celebró nada más y nada menos que 90 años de vida. Era uno de esos lugares donde los parroquianos se reunían en torno a una buena copa de vino, que se convertían en cierta manera en centros de reunión de los ciudadanos, donde entre copa y copa, se degustaban las tapas clásicas de la época, entre las que destacaban la ‘caballita con tomate’ o los ‘huevos con anchoas’.
«Al parecer en aquella época había un vaso grande de vino al que se le llamaba ‘pelotazo’ y de tanto que lo pedían los clientes se le terminó quedando ese nombre al bar», cuenta Manuel Galán Carmona, el actual alma de este rincón de Utrera, que cuida con cariño y esmero.
Manuel es la cuarta generación de su familia que se coloca cada día detrás de la barra a atender clientes, en una historia que no se agota que ya se extiende a lo largo y ancho de nueve décadas. Una historia que comenzó cuando tres hermanos llegaron a Utrera procedentes de la localidad onubense de Villalba del Alcor. Concretamente fue uno de estos tres hermanos, Manuel Galán Pezzi, el abuelo del actual responsable del bar el encargado de poner en marcha en 1933 esta taberna, en la que también trabajó su propio padre, bisabuelo de Manuel Galán Carmona.
La familia contaba con bodegas en Villalba del Alcor, por lo que el espíritu primigenio de esta taberna estaba claramente centrado en el vino, ya que también se encargaban de distribuir vino a toda Utrera, al igual que hacían otras tabernas de la época.
Desde muy pronto, Valeriano Galán fue enseñando a Manuel el complicado oficio de tabernero, hasta el punto de que el propio Manuel comenta que «prácticamente se puede decir que me he criado en el bar con mi padre». Desde muy niño ya se ponía detrás de la barra y llevaba a cabo diferentes tareas relacionadas con el negocio, comenzó a trabajar de manera más seria en el negocio cuando tenía 21 años, mientras que a la edad de 29 años se quedó definitivamente como responsable del que es uno de los bares más antiguos y que permanecen abiertos durante más tiempo de manera ininterrumpida en Utrera. En 2009 el propio Manuel fue el encargado de llevar a cabo una nueva reforma, aunque como él mismo explica «me gusta tener algunos objetos antiguos y recuerdos que eran de mi abuelo y que conservo en el bar».
A lo largo de todo este tiempo, por el bar ‘El Pelotazo’ han pasado todos los alcaldes que ha tenido Utrera, así como prácticamente todos los trabajadores que han desempeñado su trabajo en las instalaciones municipales. De la misma manera, también ha sido destacada su cercanía al teatro, que ha permitido que artistas de todo tipo hayan hecho su parada en el bar antes o después de su actuación. Manuel recuerda con especial cariño el día en el que se inauguró el teatro municipal ‘Enrique de la Cuadra’ tras su gran reforma y se celebró posteriormente un pequeño ágape en el bar para todos los asistentes, fraguándose desde entonces una relación muy especial con todos los trabajadores de este recinto cultural utrerano.



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