Este conocido utrerano fue concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Utrera entre 1999 y 2003
Después de estar luchando en los últimos tiempos contra una implacable enfermedad ha fallecido el utrerano Emilio Caraballo Roldán. Utrera despide a una persona muy conocida, que siempre defendió a ultranza a los más débiles, haciendo con su vida un alegato de la defensa de la igualdad y de los derechos sociales. Ha fallecido a las 7.00 horas del viernes 25 de octubre, a la edad de 70 años. Sus familiares y amigos están a la espera de que sus restos mortales lleguen al tanatorio de Utrera para poder acompañarlo en su último viaje.
Se trata de una jornada muy triste para todos los que tuvieron la suerte de tratar a Emilio a lo largo de su vida, una persona muy íntegra que siempre luchó por lo que consideraba justo. Emilio comenzó muy pronto su activismo político afiliándose al Partido Comunista, mientras que muchos lo recuerdan por su etapa como concejal de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Utrera, defendiendo las siglas de Izquierda Unida. Un periodo que discurrió entre 1999 y 2003, en el último mandato de Pepe Dorado como alcalde de Utrera.
Emilio nunca dejó de lado sus intereses transformadores, y en los últimos años impulsó junto con otros compañeros el foro Construyendo Red Pública. Fueron también habituales y muy recordadas sus intervenciones en la radio local, tanto en Radio Utrera La Voz de la Campiña, como en Punto Radio Utrera y más recientemente COPE Utrera. Los profesionales de COPE Utrera, Utrera Digital y El Periódico de Utrera, han sentido de manera muy honda este pérdida, ya que consideraron siempre a Emilio como un compañero y un auténtico amigo, que siempre defendió a esta casa en todos los periodos de su vida.
Precisamente en el año 2016, Emilio hacía un repaso de su trayectoria vital para la sección ‘Nuestra Gente’, de El Periódico de Utrera, donde recordaba como en su infancia vivía en las casas baratas, aunque sus mejores recuerdos se localizan en el callejón del Niño Perdido, donde su padre, «Emilio el practicante», tenía la consulta y atendía a cientos de personas. Emilio pasaba las tardes en la plaza del Altozano, como él mismo cuenta, «jugando con la espada de madera, la lima o el trompo, en un centro que tenía poco que ver con el de hoy en día: tenía más vida, éramos muchos niños en la calle». Su padre, Emilio Caraballo León, fue también una persona muy conocida que murió en el año 2017 a la edad de 100 años.
Eran años en los que Emilio acudía a muchas de las visitas médicas que hacía su padre, una persona muy querida en la localidad que atendía a todo aquel que tuviera un problema de salud, independientemente de sus recursos económicos. Poco a poco se va forjando en Emilio una personalidad muy sensible ante las desigualdades y las injusticias, un rasgo que no le abandonará a lo largo de su vida. «En esas visitas entraba en casas de ricos y en casas de pobres y empiezo a tomar conciencia de las desigualdades que había en la sociedad».
Después de estudiar en Los Salesianos y en el Instituto Ruiz Gijón, Emilio continúa su formación en la Universidad Laboral de Sevilla, lugar que sería clave para forjar sus inquietudes políticas. Hablamos del comienzo de la década de los 70 del siglo XX, el tardofranquismo, una época marcada por la lucha por la libertad y la igualdad, que se vivió con especial intensidad en los centros universitarios. Emilio formó parte de estos movimientos estudiantiles, participando en la convocatoria de huelgas y formando parte también de un grupo conocido como «Los Traperos de Emauz», que se marchaban de voluntarios a Francia para reciclar desperdicios que después convertían en dinero en Utrera para repartirlo entre los necesitados.
Después llegarían los contactos con el Partido Comunista, para finalmente formar parte de la lista de Izquierda Unida en las elecciones municipales de 1987. Entre los años 1999 y 2003 fue concejal de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Utrera, siendo un defensor fundamental del respeto por la naturaleza, la recuperación de vías pecuarias que estaban perdidas, la vigilancia de la contaminación de diversa índole, los controles a la industria o la puesta en marcha de la comisión local de Medio Ambiente.
«No volvería a la política de gobierno, creo que en Utrera le falta responsabilidad a los ciudadanos, que prefieren acomodarse antes de ver la realidad y luchar contra las injusticias. El caciquismo y los antiguos terratenientes han marcado el ritmo de vida, y muchos ciudadanos no son conscientes del lugar que realmente ocupan en la sociedad», explicaba en aquellos momentos Emilio.
«Creo que en mi vida he sido valiente y por eso he sido despellejado por aquellos que perseguían que todo siguiera igual, que nada cambiara. He vivido mucho y mi vida está llena de verdad y mentira; las mentiras las ha contado la gente», aseguraba Emilio.

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