Antonio Araujo
El miércoles, 2 de febrero, se dio cristiana sepultura a los restos mortales del constructor y conocido aficionado taurino José López Jiménez. A los 69 años de edad, y tras una grave enfermedad que no pudo superar, desaparecía con el comienzo del mes de febrero uno de los personajes más conocidos del mundo de los toros de nuestra ciudad.
José había desempeñado durante las últimas décadas la labor de mozo de espadas con un buen número de diestros locales, uno de los puestos de mayor responsabilidad dentro de una cuadrilla, exceptuando a los hombres que se visten de luces. En los años 80 del pasado siglo comenzó a desempeñar dicha tarea, guiado por su afición, con el prometedor novillero Juan Carlos Caro ‘Carito’, convirtiéndose a continuación en pieza clave en el lanzamiento de uno de nuestros matadores más destacados, Luis Vilches. Igualmente ha sido el hombre de confianza para la última hornada de novilleros que ha dado Utrera y de la que han formado parte Israel Diánez, Fernando González, Miguel Falcón o Daniel Araujo.
Su ayuda desinteresada, hasta el último momento, a todos los que soñaban con alcanzar la gloria en el mundo de ‘Cúchares’ en nuestra ciudad lo convirtieron en una persona muy querida por todos ellos y un referente como aficionado comprometido con la fiesta brava.
Durante el sepelio, las muestras de condolencias hacia su viuda, hijos y hermanos fueron numerosísimas, y como muestra de cariño y agradecimiento a su labor, siempre desinteresada, la escuela taurina ‘Curro Guillén’ y los profesionales y aficionados que lo trataron a lo largo de su vida tienen previsto para el jueves, 10 de febrero, a las 20.00 horas, en la parroquia de Santiago el Mayor, una misa funeral por el eterno descanso de su alma, lo que quieren hacer extensivo al pueblo de Utrera. Descanse en paz.

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