Muchas personas están expectantes ante la explosión cósmica que se podrá contemplar a simple vista y sucederá cuando el verano esté llegando a su fin.
Cuando llega el período estival, solemos contemplar con más frecuencia el cielo nocturno y maravillarnos con ese manto de estrella que nos cubre cada noche.
Este verano si las condiciones meteorológicas nos lo permiten será especial, ya que además de poder disfrutar de la archiconocida lluvia de estrellas de las Perseidas, la cual alcanza su máxima actividad sobre la mitad del mes de agosto, podremos disfrutar a simple vista de un evento que no ocurre desde el año 1946.
Aproximadamente cada 80 años se produce esta NOVA, visible a simple vista desde nuestro planeta. Las Novas son un incremento muy significativo del brillo de una estrella. Este aumento de la luminosidad es fruto de la acumulación de materia robada a una estrella gigante por su compañera, una estrella de tipo enana blanca. Esta acumulación, que se produce en estrellas que forman un sistema binario, terminan en una explosión termonuclear que da como resultado un incremento del brillo de la estrella de hasta 10.000 veces el brillo original de la misma. A diferencia de las Supernovas, estas estrellas no desaparecen tras la explosión, sino que comienzan un nuevo ciclo de acumulación de materia.
Esta estrella, de nombre T. CrB, se encuentra en la constelación Coronae Boreali, a una distancia aproximada de 3.000 años luz de nuestro hogar. Cuando llegue el momento de la explosión, alcanzará un brillo similar a la de su compañera Alphecca. Para su localización podemos utilizar varias constelaciones que nos ayudarán a llegar al lugar de donde se encuentra T. CrB.

Indicaciones para localizar la estrella T. CrB.: Localizar la Osa mayor y desde ella llegar a la estrella Arturo en el Boyero desde ahí es fácil localizar la estrella.
Como las temperaturas acompañan, lo ideal para contemplar esta explosión cósmica es ir observando la zona de la constelación Coronae Boreali durante estos días y así, cuando llego el momento, será más fácil ver la diferencia en esa zona del cielo.
Este evento tendrá una duración aproximada de una semana y un gran número de personas solo tendrán esta posibilidad para contemplar este fenómeno astronómico, puesto que ocurre como con el cometa Halley (76 años). Ambos eventos, en la escala temporal humana, tienen unos ciclos muy largos, por lo que solo los niños hasta unos 10 años aproximadamente lo podrán contemplar dos veces a lo largo de su vida.
Por ello es recomendable apartar la mirada de las pantallas y contemplar el majestuoso universo. Y no dejar de sorprenderse con el cosmos, como le ocurre a Toni, el pequeño astrónomo.
Autor: Antonio Jesús Zapata Morales

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