A lo largo de los últimos días se han sucedido las muestras de cariño al utrerano Fernando Fernández, conocido en numerosos círculos artísticos como ‘La Estrella de Utrera’, quien fallecía a la edad de 63 años el pasado miércoles 8 de febrero. Las redes sociales se han llenado de condolencias, y han sido numerosas las personas que han pasado por el tanatorio de Utrera para darle el último adiós a este actor, músico, cocinero y showman.
Así, en la jornada del jueves 9 de febrero tenía lugar el responso y la posterior incineración, en una jornada muy emotiva, en la que pasaron por las instalaciones del tanatorio de Utrera numerosos amigos y conocidos de la familia. Artistas como el director y actor Eduardo Casanova o la Terremoto de Alcorcón estuvieron también en Utrera para acompañar a Fernando en este último viaje.
Durante el velatorio el féretro que portaba los restos mortales de Fernando fue cubierto con la bandera arcoíris que representa al colectivo LGTBI, y se mostró junto a él dos fotografías de Fernando en su juventud, una de ellas realizada por el gran fotógrafo de la movida madrileña, Alberto García-Alix.
Tras el responso, que tuvo un precioso final en el que sus amigos recordaron la personalidad irrepetible de Fernando, uno de los momentos más emotivos de la jornada se vivió justo en el instante en el que el coche que portaba los restos mortales de Fernando abandonó las instalaciones del tanatorio en dirección al cementerio municipal de Utrera, ya que todos los asistentes le dedicaron un sonoro aplauso al grito de «¡Estrella, planeta, satélite y cometa!».
Como muestra del enorme cariño que ha recibido la familia en los últimos días, en el perfil de las redes sociales del utrerano se pudo leer la siguiente publicación: «Todos los familiares de La Estrella agradecemos infinitamente todas las muestras de cariño que hemos recibido estos días. Gracias de corazón por devolvernos multiplicado por mil todo el AMOR que nuestra Estrella más brillante repartió. Esta cuenta permanecerá eternamente para seguir dando y recibiendo amor. Igual que su energía, que siempre será eterna. Como ella hubiera dicho: Os quiero a reventar maricones!».

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