A finales del siglo XIX, Utrera entró directamente en el circuito cultural de la provincia de Sevilla. Corría el año 1887 cuando abría sus puertas en la calle Sevilla un recinto que estaba llamado a hacer historia. El impulsor fue el ilustrado Enrique de la Cuadra, en cierta manera el creador de la Utrera contemporánea, que debido a su gusto por la cultura daba un paso fundamental para la creación de este espacio que hoy en día ya es mítico.
Han pasado 134 años de aquel estreno mágico, en el que la alta sociedad utrerana, formada en aquellos momentos principalmente por terratenientes, pudo disfrutar del estreno del teatro que hoy en día lleva el nombre de Enrique de la Cuadra. Para la primera noche se eligió nada más y nada menos que una ópera, en este caso ‘Los Hugonetes’ que escrita por Giácomo Meyerbeer era garantía total de éxito en aquellos años, y el acontecimiento tuvo tal trascendencia, que incluso se habilitaron trenes con horarios especiales para que pudiera venir público de Sevilla y de otras poblaciones para disfrutar del nuevo teatro utrerano.
El recinto que hoy pueden disfrutar los ciudadanos está plagado de historia, de magia y por él han pasado a lo largo del último siglo innumerables artistas. El público utrerano ha soñado, se ha emocionado, ha llorado y se ha divertido al máximo en su teatro.
Tras pasar por una época muy complicada en la que el deterioro de sus instalaciones se hizo más que notable cerró sus puertas en el año 1980, siendo el teatro adquirido por el Ayuntamiento de Utrera en el año 1985 acogiéndose al programa de rehabilitación de teatros públicos de la Consejería de Obras Públicas y de Cultura de la Junta de Andalucía, siendo el arquitecto encargado de la remodelación Juan Ruesga Navarro. Las obras que dieron como resultado la imagen moderna del teatro, terminaron en el año 1993, abriendo de nuevo sus puertas y convirtiéndose en un teatro que por su encanto y la calidad de su programación es una referencia en toda Andalucía.
Se trata de un teatro, que en su día se diseñó «a la italiana» con una equilibrada distribución en la sala y el escenario que, junto al resto de las instalaciones, conforma un espacio vivo de actividad artística, lúdica y cultural y que ya de manera más reciente ha experimentado una importante intervención que ha dado como resultado la notable mejora de su sistema de sonido.
Las fotografías que acompañan está información están publicadas en el libro ‘Segundo álbum de recuerdos. Utrera, 1976-2000’ de Salvador de Quinta Garrobo (Siarum Editores)

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