Cuando sólo tenía nueve años, Juan Antonio Gilabert desembarcó con su familia en la ciudad de Utrera. Había nacido en la cercana localidad de Villamartín y, por cuestiones laborales de su padre, llegaba por primera vez a una ciudad que se iba a convertir en un cimiento fundamental en su formación en todos los sentidos. En Utrera tendrían lugar algunos de los años más importantes de su vida, que de una manera imborrable dejaron huella en su personalidad.
Al dirigir la mirada hacia aquellos años, Gilabert sonríe y asegura de manera tajante que «mis recuerdos de esos años en Utrera son preciosos. En Utrera descubrí muchas cosas bonitas de la vida. En Utrera tuve mis primeros enamoramientos cuando era aún un crío, en Utrera tuve mis primeros amigos, algunos de los cuales conservo todavía, por lo que siempre será un lugar muy especial para mí».
El niño Juan Antonio creció muy rápido y se convirtió en un adolescente que muy pronto comenzó a mostrar interés por los temas políticos y sociales. Eran tiempos en los que el franquismo poco a poco languidecía, comenzaban a soplar los primeros vientos de libertad y Juan Antonio fue uno de esos jóvenes que en Utrera levantaron la bandera del cambio.
Estando en COU –el actual 2º de Bachillerato- se convirtió en el delegado de su clase, y de ahí dio el paso a las Juventudes Socialistas y también a lo que era UGT en la ciudad en aquellos momentos. «Aquellos inicios en el mundo social fueron apasionantes, porque teníamos muy claro que había que conquistar la libertad que no existía en aquel momento en España y, además, teníamos que conseguir por todos los medios que aquella conquista no nos llevara por nada del mundo a otro conflicto armado», cuenta el propio Juan Antonio.
Gilabert fue uno de los responsables de la refundación de la UGT en Utrera, en tiempos en los que los jóvenes que estaban implicados en estos temas tenían que trabajar prácticamente en la clandestinidad, no siendo fácil moverse en esos ambientes. Formó parte también de uno de los grupos que posteriormente se convirtió en germen del PSOE de Utrera ya que, como él mismo explica, «eran tiempos en los que, aunque pueda parecer curioso, en Utrera había varios grupillos trabajando, que no tenían conexión entre sí, que terminaron dando lugar al PSOE de Utrera moderno. Todo se terminó precipitando con las primeras elecciones de la democracia, que provocó la unión de estos grupos».
El interés por la política y por la mejora de la sociedad no ha decaído nunca en el ánimo de Juan Antonio, cuyos derroteros profesionales lo terminaron alejando de Utrera. Durante muchos años fue el secretario general de UGT-Sevilla, y a día de hoy sigue siendo un firme defensor de la labor que realizan los sindicatos ya que, como él mismo cuenta, «los sindicatos han sido básicos en la conquista de los derechos de la clase trabajadora y son una de las bases de nuestra actual convivencia, aunque como ocurre con todas las personas y con las organizaciones, algunas veces también se habrán equivocado».
Tras 45 años como miembro de UGT y del PSOE, José Antonio Gilabert está viviendo en la actualidad una gratificante experiencia, ya que forma parte del Senado. Tal y como él mismo explica, «la verdad es que ya a estas alturas no me lo esperaba, pero están siendo años muy positivos, donde estoy aprendiendo muchas cosas nuevas y me estoy dando cuenta de lo difícil que es, por ejemplo, poner o quitar una coma para cambiar una ley».
Un puesto desde el que tampoco olvida a Utrera. «Me gusta la sensibilidad personal de la gente de Utrera. Es un lugar magnífico para vivir y una ciudad para estar orgulloso de ella», concluye Gilabert.

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