En febrero de 2009 comenzó a funcionar el actual servicio de transporte urbano de Utrera. La popular «empresita» se jubilaba, dando paso a los autobuses que, desde entonces, recorren las calles de la localidad de la mano de la empresa Los Amarillos.
Sin embargo, dicho servicio no ha terminado de asentarse entre los ciudadanos, dado que el planteamiento actual no atiende por completo las necesidades de la población. Ya el anterior gobierno anunció su intención de elaborar un nuevo pliego de condiciones, para que el transporte en autobús mejorara con respecto a la situación que hoy se vive. Esta idea también se encuentra en el pensamiento del nuevo gobierno municipal, que ya se ha puesto manos a la obra para que ese asunto cambie.
La junta de gobierno local ha aprobado recientemente el expediente para contratar a una empresa que se encargue de acometer una consultoría previa a la nueva licitación del servicio de autobús urbano. Para esta encomienda se destinará un presupuesto de 60.000 euros.

Hace un par de años, el Ayuntamiento encargó un estudio de movilidad que analizara los argumentos que motivan el poco uso de los autobuses. Son dos líneas las que funcionan hoy día, con una estructura circular.
Una de las principales razones que esgrimen los ciudadanos a la hora de no usar el autobús está directamente relacionada con el tiempo que tarda en completar el recorrido de cada línea. El estudio de movilidad elaborado por la empresa Buró4 Arquitectos detectó que los «itinerarios presentan un elevado número de paradas, muchas de ellas demasiado próximas entre sí, lo que conlleva un aumento de la frecuencia de tránsito, siendo ésta de 35 minutos para la línea 1, y de 45 minutos para la línea 2».
A la hora de buscar soluciones a este problema que vive en Utrera el transporte público, dicho análisis aseguraba que el aumento del tiempo en los recorridos de los autobuses se ve también afectado por «la inexistencia de carriles exclusivos para el bus urbano, viéndose afectado por la sobresaturación del tráfico rodado. Estos dos aspectos determinan la baja competitividad del bus urbano con otros medios de transporte».
Por todo ello, se ha venido planteando como necesario poner en marcha una tercera línea y tratar de reducir los tiempos de cada uno de los itinerarios.

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