Primer sábado de noviembre, en este otoño de sol velazqueño en los hermosos atardeceres de la bahía, cuando un poema machadiano se recita en las entrañas del alma y la memoria recuerda aquellas horas en las que la poesía es el canto de la libertad en el inmediato presente. La política de los días sigue y suma y, así, la situación en Cataluña, entre el 155, con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, al frente de la gestión, dista de estar resuelta y el conflicto late y permanece. La situación creada por los secesionistas no es tan fácil de resolver, ya que han sido muchos los años en los que la Educación y otras competencias decisivas, aparte de diversos medios de comunicación, han sido manejadas con la permisividad absoluta de los diversos gobiernos de turno. Una situación así tan compleja es fácil suponer que no se puede resolver en un período de tiempo concreto. Las encarcelaciones del vicepresidente Junqueras y de otros miembros del govern constituyen una cuestión que los independentistas están utilizando ya como impulso a su campaña electoral para demostrar a sus partidarios que la represión del Gobierno central los convierte en víctimas, cuando la realidad es que la ley ha sido infringida en forma de un golpe de Estado en toda su dimensión. Mientras tanto, miles de personas piden en manifestación la libertad de los que, en su concepción de los hechos, consideran presos políticos. El ex connsellers de Empresa y conocimiento de la Generalitat, Santi Vila ha pagado la fianza establecida de 50000 euros, que le impuso la jueza (la Asociación de Academias de la Lengua Española admite este femenino) de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, una vez que le tomó declaración por los delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos, y ayer salió de la cárcel. En la cárcel de Estremera, en Madrid, permanecen Orio l Junqueras, Josep Rull, Jordi Turull, Carles Mundó, Raúl Romeva y Joaquín Forn. Por su parte, las conselleras Meritxell Borrás y Dolors Bassa están en la cárcel de mujeres de Alcalá Meco. Carles Puigdemont, en un mensaje grabado, ha manifestado que, como presidente legítimo, pide la liberación de los consejeros, y que dicho encarcelamiento constituye un golpe contra las ya convocadas elecciones de diciembre.
Las consecuencias varias, sobre todo en el ámbito económico y turístico, tan relacionado con el anterior, no han podido ser más nefastas para Cataluña. En la última encuesta es en estas comunidad autónoma donde más sube el paro y se calcula que, si el conflicto dura un año o dos más, serán muchos los millones de euros, más de 27000, según el banco de España, los que se pueden perder, poniendo el futuro entre paréntesis más que entre las letras luminosas del optimismo y la confianza. «El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza», señala Helen Keller, la escritora y conferenciante estadounidense, en esos momentos en los que la reflexión se eleva a sí misma en el espacio sublime de la verdad que permanece en su silogismo de pensamiento. Ahora, lo que hace falta es observar cómo se desarrollan los acontecimientos con la esperanza de que, a pesar de la complejidad y de las consecuencias que ya ha tenido el conflicto, la solución llegue, aunque las heridas permanezcan y sea complicado que cicatricen. «Las heridas cicatrizan en mi piel y llevo una sonrisa tatuada a cada amanecer», escuchamos de una voz lejana en el tiempo, que va y viene como los instantes borgeanos de la ilusión cierta en su amanecer.
Pero, volviendo al presente de indicativo de esta situación distinta y diversa, surge, bien pronto una pregunta: ¿serán los encarcelamientos motivo de que los secesionistas e independentistas unan sus fuerzas en una sola candidatura, de manera que en la misma aparezcan todos los políticos encarcelados? «Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades», señalaba Miguel de Cervantes Saavedra en esa esperanza que surge en medio de la duda. Como ya hemos manifestado en artículos anteriores, este capítulo nunca tendría que haberse abierto. La historia, sabia, verídica, objetiva e imparcial, pondrá a todos y cada uno de los actores en su sitio.
El alba, que anuncia la realidad de este nuevo día, es infinita búsqueda de paz y armonía. «Ya no vive la mirada tuya aquellos gestos/ por lo que conseguí pactar con lo eterno», escribe Pilar Quirosa con esa escritura mágica que convierte el poema en existencia de una nueva idea de ser y estar en la vida misma. El mar, la mirada, el sosiego, la calma, la serenidad. Todo transcurre. España y Cataluña. Se necesitan. Se reclaman. ¡Ojalá no sea demasiado tarde! Envuelta el alba en el aroma de los días
Manuel Peñalver
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