Un elenco de artistas utreranos intervino en el festival moronense derrochando el arte y la gitanería de ambos municipios hermanados por el flamenco
Crónica y fotografías José Manuel Brazo Mena
Con todas las localidades agotadas, el patio del Colegio Salesianos de Morón de la Frontera acogió este sábado, 5 de julio, el festival flamenco Gazpacho Andaluz, que en su 58 edición ha rendido homenaje al Potaje Gitano de Utrera, un festival flamenco hermano en la provincia. Entre las actuaciones, los asistentes han podido disfrutar de un elenco de artistas de primera fila, además de degustar el tradicional gazpacho en cuencos de barro, en una agradable velada.
El festival moronense, que fue conducido con maestría por el crítico flamenco natural de Utrera, Kiko Valle, arrancó pasadas las 21:00 horas, con los alumnos de cante, toque y baile de la Escuela Municipal de Música y Danza, en un auditorio que ha estrenado nuevo formato, a imagen y semejanza del Potaje Gitano de Utrera, con mesas redondas distribuidas por el recinto salesiano, que han acogido a más de setecientos espectadores.
Desde el primer momento, se intuía una gran noche de flamenco, de la mano de grandes artistas, que arrancó con Rafael de Utrera. ¡Qué mayor símbolo del hermanamiento de los dos pueblos unidos por el flamenco!. El cantaor utrerano, protagonizó una potente actuación haciendo un recorrido por las raíces más profundas del cante, para rendir tributo, con arte y buen gusto, a consagradas figuras del flamenco y a los cantes de su tierra.
Rafael de Utrera, que estuvo acompañado por la guitarra de Pepe Fernández, y las palmas de Dani Bonilla, Abel Harana y Juan Carlos Usero, interpretó, entre otros palos, cantiñas, cantes de levante, taranta amalagueñá, bulerías, y se desgarró en el lamento de una seguiriya que recordó a su padre, además de regalar la emblemática pieza “Señorita” de Enrique Montoya, que hizo disfrutar al público.
El festival moronense continuó con la utrerana Mari Peña, la hija de Frasquita de la Buena, esencia jonda del pueblo que vio nacer a Perrate, Fernanda y Bernarda, Gaspar o Bambino. La cantaora, que actuó acompañada a la guitarra de su marido, el gran guitarrista de Nimes, Antonio Moya, transportó al público a otras épocas del cante, con soleares, cantiñas y bulerías, que bien podrían ser de María la Andonda,La Josefa o La Jilica.Aquí no faltó la pataíta.
Por la parte de Morón, subió a las tablas, el joven guitarrista Gastor de Paco, esa «ramita verde de la casta gastoreña, torrente de savia imparable que le viene de Paco del Gastor, su abuelo». A este guitarrista, que acompañó con su sonanta gran parte de la carrera artística de Bambino o aquella obra maestra de Fernanda y Bernarda de Utrera en París, le dedicó su nieto una rondeña, para concluir acompañando al cantaor Dani de Utrera, su amigo.
Y después de un descanso en el que se pudo degustar el sabroso gazpacho, -más de 150 litros se elaboraron con el delicioso tomate de Los Palacios-, llegó la hora del homenaje. Al escenario, subieron el alcalde de Morón, Juan Manuel Rodríguez; el delegado de Cultura, Alfonso Luna; los concejales de Hacienda y Cultura de Utrera, Antonio Plata y María José García, así como representantes de la Hermandad de Los Gitanos de Utrera.
De esta forma, el Gazpacho de Morón honró al Potaje Gitano de Utrera, el festival flamenco más antiguo del mundo que ha servido de ejemplo a otros eventos similares. Y se produjo la “simbiosis”, de los dos pueblos unidos por el flamenco, después de las palabras de reconocimiento pronunciadas por el delegado moronense de Cultura y Flamenco, por el Hermano mayor de los Gitanos, la delegada de Cultura de Utrera y el alcalde de Morón.
La segunda parte del festival, estuvo a cargo de la bailaora Juana Amaya, que actuó acompañada por David El Galli, Iván Carpio y Manuel Tañé al cante, la percusión de Lolo y la guitarra de Rubén Romero; la artista gitana de la Macarena, Aurora Vargas, hizo las delicias del público con su gitanería, garra y elegancia, concluyendo el Gazpacho con un espectacular fin de fiesta por bulerías, con Dani de Utrera, Encarna La Negra, Luis Peña y Carmen Amaya, y las guitarras de Antonio Moya y Alejandro Fernández. Una memorable velada flamenca.

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