Francia 2025
122 min.
Guion y dirección
François Ozon
, según la novela de Albert Camus
Fotografía
Manuel Dacosse
Música
Fatima Al Qadiri
Intérpretes
Benjamin Voisin, Rebecca Marder, Pierre Lottin, Denis Lavant, Swann Arlaud, Christophe Malavoy, Nicolas vaude, Jean-Charles Clichet, Mireille Perrier
Justo un año después de estrenar la muy interesante
Cuando cae el otoño
,
François Ozon vuelve a cumplir con la cartelera
con la misma cadencia que le caracteriza, una película al año. Pero ni él ni
Lucchino Visconti hace casi sesenta años
acertaron al poner en imagen la compleja, introvertida y psicológica novela de
Albert Camus
que bautizó así, con ese ambiguo título que en muchos países se ha traducido como
El extraño
. Lo que no se entiende es que Ozon haya
seguido a rajatabla la narrativa
, casi fotograma a fotograma del film precedente, con apenas algunas secuencias de su cosecha. La única visible novedad es
una esmerada puesta en escena
, hoy más habitual que en aquel final de la década de los sesenta, aunque el firmante fuera otro esteta confeso como Visconti. Como resultado, tenemos
un film rodado en un pulcro blanco y negro
, con una exótica banda sonora de Fatima Al Qadiri (
La abuela
, de Paco Plaza), sin tanto sudor como asomaba en aquella cinta, y un tratamiento del ambiente y la imagen
muy próximo a la publicidad cosmética
. Ni siquiera se ha apartado de las líneas de diálogo, con lo que la sensación de ver esta nueva adaptación es la de
estar repitiendo la de Visconti
. Se echa en falta un mayor análisis psicológico del personaje, más apático y antisociable en la novela, e incluso en el film protagonizado por Marcello Mastroianni, que en este de Ozon, donde
Benjamin Voisin luce más como un narcisista empedernido
, incapaz de emocionarse o de empatizar con un entorno con el que no se identifica, más por puro egocentrismo que por apatía común. Donde
Mastroainni respiraba anarquía y desconfianza ante el sistema imperante
, sobre todo cuando religión y sentimiento moral quedaban tan expuestos en el acervo cultural y social de la época, Voisin sólo transmite
una belleza etérea e inerte
basada en el narcisismo extremo. En cualquier caso, ninguna de las dos visiones parece encajar con el complejo perfil de Meursault, y así supieron valorarlo en el Festival de Venecia, donde a
mbas versiones participaron en su sección oficial
sin arañar premio alguno.

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