Son fortificaciones que se encuentran en el término municipal de Utrera, que formaban parte de la denominada ‘banda morisca’ y que presentan numerosos problemas de conservación
El Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, ha elevado una enérgica protesta a la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía en un asunto que tiene su radio de acción en el término municipal de Utrera. Este organismo ciudadano ha pedido más protección para tres torres de los siglos XIII-XIV que sufren actualmente graves problemas de conservación. Son las Torres de ‘El Bollo, ‘Lopera’ y ‘Torre-Aguila’.
Un proceso que partió después de una queja presentada por una entidad ciudadana en el año 2020, y que ha sido secundada a lo largo de estos años por el Defensor del Pueblo Andaluz, sin que hasta el momento se hayan encontrado respuestas satisfactorias por parte del organismo autonómico. Tres fortificaciones que pertenecían a la denominada ‘Banda Morisca’ y de las cuales preocupa de manera especial el lamentable estado en el que se encuentra la torre del Bollo, en «estado total de abandono y ruina que amenaza con desplomarse y desaparecer por completo».
El Defensor del Pueblo Andaluz ha pedido a la Junta de Andalucía «que se estudien las posibles iniciativas de conservación y protección de los elementos susceptibles de intervención ante las titularidades de propiedad de los BIC conforme a los procedimientos establecidos por la legislación de patrimonio histórico-artístico». Y es que el problema se agrava, ya que en la actualidad las torres se encuentran ubicadas en terrenos de titularidad privada.
Tanto la Torre de Lopera como la Torre del Águila, se encuentran en estos momentos incluidas en la Lista Roja del Patrimonio Español. Se trata de una triste lista en la que se incluyen todos aquellos monumentos que por su mal estado de conservación, se encuentran en peligro de desaparición.
A mediados del siglo XIII, los territorios que se corresponden con el actual término municipal de Utrera, estaban repletos de fortificaciones, torres y castillos que integraban la denominada «banda morisca», que se extendía también por localidades como Morón de la Frontera, El Coronil o Montellano. Desde cada una de estas fortalezas se utilizaban complejos sistemas de comunicación, así era posible a través de espejos y antorchas, enviar mensajes de una torre a otra cuando el enemigo se acercaba, porque estaban ubicadas en enclaves estratégicos. Un tesoro histórico y arqueológico que en la actualidad corre el peligro de desaparecer para siempre.
Algunas de estas torres, como es el caso de la Torre del Águila, han sufrido en los últimos años sonados actos de vandalismo, en lo que incluso ha habido ciudadanos que han llegado a llevar a cabo pintadas en el interior de las torres o a robar bloques de piedra que formaban parte de sus estructuras.

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