«Utrera, de puertas para afuera, por mucha pena que dé decirlo, parece, más que el campo fértil del valle del Guadalquivir que fue, un basurero desangelado, un lugar abandonado por su ciudadanía, y un territorio descuidado por sus dirigentes, y esto es así desde hace ya muchos, muchos años». Así de contundentes se muestran desde las asociaciones conservacionistas Edén y Ancrase, junto al grupo de personas voluntarias de la plataforma «Utrera limpia es más Utrera», que salen de manera habitual para limpiar el entorno de la ciudad. Y para contemplar ese desolador panorama «basta con darse una vuelta por los alrededores, por los arcenes de las carreteras, por los caminos que salen del pueblo, o por el campo próximo».
Este grupo de personas, de forma altruista, han vuelto a salir por segundo fin de semana consecutivo para limpiar el eucaliptal que se encuentra en la trasera de la barriada El Junquillo. Al grupo «Utrera limpia es más Utrera», que viene haciendo batidas de limpieza en el campo de manera incansable desde hace tres años como colectivo y desde hace ocho por alguno de sus integrantes, se ha unido el grupo de voluntarios ambientales, formado por las asociaciones Edén y Ancrase y por personas voluntarias.
Sin embargo, estos colectivos comentan que no es la primera vez que limpian dicho lugar. En este sentido, recuerdan que en lo que va de año ya han actuado en tres ocasiones: febrero, junio y septiembre. Ha sido la cuarta ocasión en la que dicha zona «se llena de basura después de limpio. Y éste es sólo uno de los lugares que esta asociación limpia una y otra vez, pues ‘Utrera limpia es más Utrera’ viene limpiando, cada fin de semana, cualquier vertedero descontrolado, camino público o privado, arcén o paraje lleno de basura que van encontrando a su paso».
Según comentan los promotores de estas batidas de limpieza, «Utrera nunca estará limpia por mucho que miles de voluntarios salgan a limpiarla cada día, si nos seguimos empeñando en ensuciarla». Cuentan que se encuentran de manera habitual montañas de bolsas de basuras, restos de productos fertilizantes, animales muertos de todo tipo, plásticos de invernaderos, escombros y restos de obras, muebles, montañas de neumáticos, tejados de amianto, restos de botellones y, últimamente, cantidades industriales de mascarillas y guantes. «Todo esto es lo que se encuentra, en un primer golpe de vista, cualquier persona que vaya a darse un paseo a pie, en bicicleta o a caballo por el campo que rodea a la ciudad de Utrera», se lamentan.
En palabras de estos voluntarios, el cuidado del campo «no es sólo una cuestión estética o paisajística. Cuidar el campo va mucho más allá, es una cuestión de salud ciudadana, de preservación de la biodiversidad, y de lucha contra el calentamiento global». En este sentido, explican que, «al tirar basuras al campo, estamos contaminando los recursos naturales y contribuyendo a reducir la biodiversidad de nuestro territorio; contaminamos el agua del subsuelo a la que se filtran todos los restos que abandonamos, agua de la que se nutren los alimentos que consumimos y que consumen el resto de animales; el agua de los arroyos va arrastrando toda la contaminación que va recogiendo a su paso de las basuras acumuladas y de los residuos tóxicos agrícolas, reduciendo la vida que alberga; contaminamos la tierra y toda la vida animal y vegetal que la habita,…».
Así las cosas, consideran que «una ciudadanía educada y concienciada es capaz de comprender la importancia de cuidar la naturaleza que la rodea, capaz de disfrutar al observar un paisaje limpio y cuidado, y de ilusionarse al saber que con su cuidado está contribuyendo a conservar la biodiversidad del entorno, la vida natural, y el planeta para las generaciones futuras».
Hacen hincapié en que un grupo de personas voluntarias «no va a llegar nunca a salvar a Utrera de las basuras, si a estas personas no se suman todos los actores que tienen que estar». Comentan que el Ayuntamiento de Utrera «no puede hacerse cargo sólo de esta inmensa tarea, pero tiene la responsabilidad y la capacidad de iniciar el proceso de transformación hacia una Utrera limpia y cuidada con una ciudadanía cívica y consciente». Dicen que en este proceso «han de estar involucradas, además de todas las áreas del Ayuntamiento (Alcaldía, Medio Ambiente, Educación, Salud, Urbanismo, Participación, Bienestar, Infraestructuras, Cultura,…), todos los actores que pueden permitir que el cambio se produzca, que llegue a las conciencias, que eduque». En concreto, consideran que «tienen que estar en primera línea las personas a título individual, la comunidad educativa (profesores, padres, niños), las empresas que tiran sus residuos a vertederos ilegales, las asociaciones de todo tipo, las comunidades de vecinos, los núcleos y urbanizaciones dispersas, las personas propietarias de los terrenos que rodean el municipio, el punto limpio, el GDR, los delegados pedáneos,… Nadie puede quedar fuera de esta campaña porque cada actor tiene su responsabilidad y su capacidad de acción. Y esto tiene que ser un movimiento de transformación imparable, que debe empezar ya».

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