El conocido parque de El Retiro cuenta desde hace décadas con un monumento dedicado a los inolvidables hermanos utreranos
Aunque a los ojos de hoy no lo parezca, los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero fueron dos figuras fundamentales para la cultura española de comienzos del siglo XX. Los autores utreranos protagonizaron una carrera meteórica, consiguiendo el amor incondicional del público, que abarrotaba los auditorios y teatros en los que se representaban sus obras.
Serafín y Joaquín dieron pronto el salto a la capital española, rápidamente se convirtieron en protagonistas en diferentes círculos culturales y consiguieron el respeto de crítica y público. Los dos hermanos alcanzaron una relevancia muy destacada, pero el paso del tiempo y la leyenda negra que se extendió sobre su obra han provocado que en muchas ocasiones ni los propios utreranos sean conscientes de lo importantes que llegaron a ser los dos hermanos.
En este contexto es sintomático que Utrera no fuera capaz de terminar el proyecto original del monumento dedicado a los hermanos Álvarez Quintero en el parque de Consolación, pero que sí exista un conocido monumento dedicado a los dos hermanos en el parque de El Retiro de Madrid, uno de los parques más conocidos de toda España.
Se trata de un homenaje en forma de monumento que se ubica en la avenida de Colombia de este parque madrileño y es una perfecta muestra del cariño, amor y admiración que toda la sociedad de la capital de España le llegó a tener a Serafín y Joaquín Álvarez Quintero. La obra fue encargada de manera inicial al conocido escultor Lorenzo Coullaut Valera, pero su fallecimiento en 1932 provocó que el proyecto tuviera que ser retomado por su hijo Federico, quién lo terminó finalmente en 1934, interviniendo principalmente en la figura del jinete de bronce, que era la parte del monumento que quedaba por concluir.
La obra de arte está realizada utilizando materiales como la piedra, el mármol y el bronce, y está concebida desde el punto de vista artístico como una representación de Andalucía, y más concretamente de la ciudad de Sevilla, que fue fuente de inspiración para tantas y tantas obras de los hermanos utreranos. Los personajes que se representan en este monumento pueden ser cualquiera de los protagonistas de sus obras, ya que podemos ver a una joven vestida a la manera tradicional andaluza que porta un balcón que cae por fuera de la barandilla. A unos metros llega el hombre a caballo, sujetando su sombrero con la mano derecha y en cierta manera simulando que corteja a la dama andaluza.
El monumento se llevó a cabo en un instante histórico en el que la nación había entrado en tiempos convulsos, que desgraciadamente desembocarían en el estallido de la Guerra Civil, pero en un momento en el que aún los hermanos Álvarez Quintero eran muy queridos y respetados en todos los ámbitos. Ellos siempre fueron muy atentos y generosos con todos los compañeros de profesión, por lo que, en cierta manera, con este monumento, el sector de la cultura quiso devolverles ese cariño. El escritor Pepe Téllez fue el principal impulsor de esta iniciativa, que fue posible gracias al apoyo de cientos de personas anónimas, mientras que incluso se destinaron a este efecto las recaudaciones de diferentes teatros madrileños durante varios meses.
La inauguración de este bonito homenaje a los hermanos Álvarez Quintero tuvo lugar el 2 de diciembre de 1934, con la presencia de los alcaldes de Madrid y de Sevilla, mientras que curiosamente los propios protagonistas no estuvieron presentes, leyendo en su nombre la actriz Concha Catalá unas líneas escritas por Serafín y Joaquín.

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