El gobierno local (PSOE-IU) planteó hace unos meses una reforma integral del paseo de Consolación, proponiendo su peatonalización completa y eliminando el tráfico y los aparcamientos que actualmente también existen. Fueron seis los proyectos que se mostraron a los ciudadanos, a los que se pidió que dieran su opinión para decidir la obra a ejecutar.
Cuando los utreranos conocieron la intención del equipo de gobierno, la inmensa mayoría expresó su rechazo frontal a modificar la idiosincrasia actual del paseo. Pese a las numerosas campañas con las que se intentó convencer a los ciudadanos, el clamor en contra de dicho planteamiento quedó de manifiesto. Esto obligó incluso a que el alcalde, José María Villalobos (PSOE), anunciara su marcha atrás.
Pese a todo ello, el concurso de ideas culminó contabilizando las votaciones de 2.160 personas. De ellos, 532 resultaron en blanco, ya que era la única manera de poder expresar el rechazo a la idea de peatonalizar de manera íntegra esta zona de Utrera.
En cualquier caso, el Ayuntamiento ha culminado dicho concurso de ideas con el reparto de 4.750 euros. Y lo hace, además, decidiendo como ganadora la propuesta que menor respaldo ha contado por parte de los utreranos. De hecho, el proyecto «R1200R» solamente contabilizó 20 votos, pese a lo cual ha sido elegido para recibir los 2.500 euros del primer premio. El segundo elegido es «Pasearte», que resultó el antepenúltimo en número de apoyos, al que se le concederán 1.500 euros. Finalmente, el tercer clasificado es «Utrera boulevard», que resultó el proyecto con mayor respaldo popular, con 965 votos, y recibirá 750 euros.
A pesar de hacer caso omiso a la opinión de los ciudadanos, el alcalde ha dicho sentirse «muy contento y orgulloso de la masiva participación, ya que es la mejor forma de que el proyecto de remodelación del paseo de Consolación responda a lo que los utreranos quieren para él». Según comenta el Ayuntamiento, la propuesta elegida será la base sobre la que se va a erigir el proyecto del que asegura que actualmente se está redactando desde la concejalía de Obras.

El jurado estuvo formado por representantes políticos de todos los grupos con representación en la corporación municipal, con el propio alcalde a la cabeza; técnicos municipales de las áreas de Obras, Cultura y Hacienda; el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla; y una arquitecta de la consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. Según ha dicho el Consistorio en una nota de prensa, la decisión «fue colegiada y todos los miembros del jurado decidieron el orden de los premios en conjunto».
El PA reitera su rechazo a la propuesta del gobierno
Sin embargo, el PA ha querido desmarcarse de esta afirmación, recordando que está en contra de la remodelación completa del paseo de Consolación y que, en cualquier caso, al tener que pronunciarse sobre alguno de los seis proyectos presentados, votó a favor del que ha contado con mayor respaldo popular. De esta forma, los andalucistas han querido dejar claro que el resultado no fue unánime.
Esta formación política ha puesto de manifiesto que Villalobos «da la espalda al deseo mayoritario de los ciudadanos, además de suponer un despilfarro para las arcas municipales». El proyecto elegido con el primer premio, y que servirá de base a la obra final, tiene un coste de 2,5 millones de euros, superior incluso al que habían elegido los utreranos como el más idóneo.
El PA ha comentado que, en la reunión, Villalobos manifestó que se aprobaba una primera idea que tendría cambio sustanciales, mientras que la edil de Hacienda reconoció que no había dinero para ejecutar las obras, y que «ya se vería si lo habría para 2017 ó 2018, porque de momento para lo único que hay dinero es para pagar los premios del concurso».
Desde el grupo andalucista han vuelto a defender una remodelación que contemple la sustitución de solería y mobiliario, pero que no cambie la fisionomía habitual del paseo y que respete el arbolado. Además, tampoco quiere que se eliminen los aparcamientos que el gobierno pretendía hacer desaparecer, y «que no se ocasionen molestias permanentes a los vecinos como consecuencia de la redistribución del tráfico y el aspecto habitual de esta zona».




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