El amianto sigue oculto en miles de edificios de la provincia

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Tejados de fibrocemento, tuberías viejas y materiales de construcción de décadas pasadas esconden una sustancia cancerígena que la mayoría de propietarios desconoce tener. El problema es mucho más común de lo que parece.

Cuando Martina reformó la cubierta de su casa en Utrera hace dos años, nadie le advirtió de que las placas grises que llevaban décadas sobre su tejado contenían amianto. Los operarios las retiraron sin protección y las tiraron al contenedor de obra más cercano. Aquel error, que se repite a diario en decenas de viviendas de la provincia de Sevilla, tiene consecuencias graves: la exposición al amianto es la primera causa laboral de cáncer en España y una de las más silenciosas fuera del ámbito profesional.

El material fue ampliamente utilizado en España hasta su prohibición definitiva en el año 2002. Durante décadas, el amianto —también conocido como asbesto— se incorporó a tejados, tuberías de saneamiento, depósitos de agua, calderas, paneles aislantes y una larga lista de elementos constructivos. El problema es que buena parte de esos materiales sigue en pie.

Un problema heredado que no desaparece solo

Según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, se calcula que en España todavía existen entre 10 y 15 millones de toneladas de amianto instalado en edificaciones. La provincia de Sevilla, con un importante tejido industrial y residencial construido entre los años cincuenta y los noventa del siglo pasado, no es una excepción.

El amianto, mientras permanece intacto y no se manipula, no presenta un riesgo inmediato. El peligro surge cuando las fibras se liberan al aire: en reformas, demoliciones, deterioro por la intemperie o simplemente al romper accidentalmente una placa de fibrocemento. Esas fibras, invisibles al ojo humano, pueden depositarse en los pulmones y permanecer allí durante décadas hasta provocar enfermedades como el mesotelioma pleural, el cáncer de pulmón o la asbestosis.

¿Cómo saber si mi vivienda o local tiene amianto?

La identificación visual no es fiable: el amianto puede estar presente en materiales de aspecto completamente normal. Sin embargo, existen señales que deben encender las alarmas:

  • La vivienda, nave o local fue construido antes de 1990.
  • El tejado está compuesto por placas onduladas de color gris (fibrocemento).
  • Existen tuberías antiguas de color negro o gris en instalaciones de agua o saneamiento.
  • Los paneles aislantes, falsos techos o suelos vinílicos datan de hace más de tres décadas.
  • Se trata de una nave industrial, almacén agrícola o edificio de uso colectivo de la misma época.

Ante la duda, la única forma de confirmar la presencia de amianto es mediante un análisis de laboratorio acreditado. Nunca se debe intentar tomar muestras por cuenta propia: la operación requiere formación específica y equipos de protección.

Lo que dice la ley: obligaciones para propietarios y empresas

El Real Decreto 396/2006 establece las disposiciones mínimas de seguridad para los trabajos con riesgo de exposición al amianto. Esta normativa obliga a que cualquier operación de retirada —sea en un domicilio particular, una comunidad de vecinos o una empresa— sea ejecutada exclusivamente por empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA), que deben elaborar un Plan de Trabajo aprobado por la autoridad laboral competente.

El incumplimiento de esta normativa puede acarrear multas elevadas y, en caso de que se produzca una exposición de terceros, responsabilidades civiles y penales. Además, desde el punto de vista medioambiental, el amianto retirado debe tratarse como residuo peligroso y depositarse en vertederos autorizados.

Pasos concretos si crees que tienes amianto en tu propiedad

Actuar con cabeza y sin prisas es fundamental. Estos son los pasos recomendados:

1. No manipules nada. Mientras el material esté en buen estado y no se intervenga sobre él, el riesgo es mínimo. El problema llega con la manipulación.

2. Contrata una inspección profesional. Una empresa homologada puede tomar muestras y determinar si el material contiene amianto y en qué estado se encuentra.

3. Solicita presupuesto a empresas RERA. Solo las empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto pueden llevar a cabo la retirada legal y segura del material.

4. Infórmate sobre el proceso. Si tu propiedad está en Sevilla o su provincia, puedes consultar con detalle todo el proceso de retirada amianto Sevilla, incluyendo plazos habituales, documentación necesaria y gestión del residuo.

5. Conserva la documentación. El Plan de Trabajo aprobado, el certificado de gestión del residuo y la factura de la empresa deben guardarse. Son necesarios ante inspecciones de trabajo, transacciones inmobiliarias o reclamaciones de seguros.

Empresas y comunidades de propietarios, en el punto de mira

Si para los particulares la situación ya es delicada, para las empresas y comunidades de vecinos la presión normativa es todavía mayor. Las inspecciones de trabajo pueden requerir en cualquier momento acreditar que el inmueble ha sido evaluado y, en su caso, que el amianto presente ha sido gestionado correctamente. En el entorno industrial sevillano —polígonos, naves agrícolas, instalaciones logísticas— la presencia de cubiertas de fibrocemento es especialmente frecuente.

La empresa especializada Decersa es un ejemplo de operador acreditado que trabaja en la gestión integral del amianto en Andalucía, desde la inspección inicial y toma de muestras hasta la retirada, el transporte y la correcta eliminación del residuo en instalaciones autorizadas. Su actividad cubre tanto inmuebles residenciales como instalaciones industriales y comunidades de propietarios.

El coste humano de no actuar

España registra cada año en torno a 2.000 nuevos casos de mesotelioma, el cáncer directamente asociado a la exposición al amianto. La enfermedad puede tardar entre 20 y 50 años en manifestarse desde el primer contacto con las fibras, lo que explica por qué seguimos viendo casos relacionados con exposiciones que ocurrieron en los años setenta y ochenta. Los fallecidos, en su mayoría trabajadores de la construcción, la industria naval y el sector ferroviario, representan solo la punta del iceberg de una crisis sanitaria silenciosa que la prevención puede frenar.

La clave, insisten los expertos, está en la información. Saber qué materiales tiene un edificio, actuar con precaución antes de cualquier reforma y contratar profesionales certificados no es solo una obligación legal: es una decisión que puede salvar vidas.


Si tienes dudas sobre si tu vivienda o negocio puede contener amianto, no lo dejes para después. La consulta con un profesional acreditado es gratuita en la mayoría de los casos y puede ahorrarte problemas legales, sanitarios y económicos de gran envergadura.


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