El alma de Casa Currito que llegó desde el Valle del Liébana

Anuncio

Junto a su marido, Eleuterio Señas, puso en marcha el que sigue siendo uno de los bares más emblemáticos de Utrera

En un entorno que en la actualidad nos parece completamente idílico, dominado por las montañas, la naturaleza y la vida sencilla, nació el 1 de junio de 1934 Luisa María de la Luz Peña Gutiérrez. Su lugar de nacimiento se trata de un pequeño pueblo situado en las montañas cántabras, entre valles y cumbres, que apenas ha cambiado su imagen a lo largo de las últimas nueve décadas.

Luisa María nació en una familia de labradores en un pequeño pueblo de tierras cántabras, Trillayo

Nacida en una familia de labradores, sus padres se ganaban la vida con lo que la tierra les daba, todo ello en unas condiciones que no eran las más sencillas, con un clima que en algunas ocasiones podía ser bastante hostil, con inviernos largos y muchos días de lluvia. Ella pudo estudiar algunos años y recuerda cómo se movía ya en bicicleta por aquellas montañas, aunque reconoce que «cuando las cuestas eran muy empinadas me tenía que bajar y empujarla».

Cerca de su lugar de nacimiento, en el pueblo de Toranzo, había nacido la persona con la que iba a compartir prácticamente toda su vida. Se trataba de Eleuterio Señas Del Hoyo, quién se convertiría en lo que con el paso de los años se ha conocido en Andalucía como un ‘montañés’, ese grupo de aguerridos cántabros, que ante un futuro que se basaba principalmente en el trabajo en el campo en su tierra, decidieron probar suerte y cruzar prácticamente España entera para dedicarse en muchos casos a la hostelería, abriendo tabernas que se convirtieron en lugares emblemáticos para numerosos parroquianos.

Abre Casa Currito

Eleuterio marchó a Utrera junto a su hermano Ángel, y terminó abriendo en 1954 lo que se sigue conociendo en la actualidad como ‘Bar Currito’. El nombre es curioso, porque como

este cántabro

tenía uno poco común para la época, la gente de Utrera «como era un poco recortadito, lo terminaron llamando Currito porque decidieron que era más fácil», cuenta su viuda.

Una vez que Eleuterio –a partir de ahora Currito- y su hermano Ángel ya se habían establecido en tierras utreranas, regresó a Cantabria, se casó con Luisa María y volvieron a establecerse a Utrera, donde ella sería la encargada de la cocina de la taberna durante muchos años y donde crio a sus tres hijos, José Luis, Francis y Pilar. «Lo que más me chocó al principio es que a la gente le costaba mucho entender mi acento cuando hablaba, por lo que poco a poco me tuve que ir adaptando yo a ellos», explica nuestra protagonista, quién también asegura que la ciudad le gustó desde el principio y no echó en demasía de menos su tierra «porque ya estaba cansada de las montañas aquellas».

Luisa María recordó para nosotros cómo comenzó la historia de un bar que lleva en Utrera desde 1954, cuando su marido y el hermano de éste recalaron en la localidad procedentes de Toranzo, un pequeño pueblo de Cantabria

A sus 91 años, Luisa María conserva el dinamismo que la ha caracterizado siempre, por lo que se convirtió en una pieza fundamental en la trayectoria de este bar, que se estableció muy pronto en un punto de referencia imprescindible en Utrera. Una taberna clásica, que contaba además con el atractivo de situarse en las antiguas caballerizas de la señorial Casa Surga del siglo XVIII, donde se despachaba buen vino y en la que Luisa María se encargaba de las tapas, entre las que se podían destacar el cazón con tomate o la sangre encebollada. No podían faltar los productos propios del lugar de origen de Currito y Luisa María, como por ejemplo el montadito de chorizo lebaniego.

Un establecimiento, que como era común en la época y también se reflejaba en otros bares como por ejemplo la taberna Gómez Mier, contaba con dos entradas diferenciadas, una que daba acceso a la taberna propiamente dicha y otra al despacho de vinos, por la que entraban normalmente las mujeres a comprar el vino para cocinar. Afortunadamente Casa Currito apenas ha cambiado en todos estos años, manteniendo sus señas de identidad.

Al cumplir los 65 años colgó oficialmente el delantal y se retiró de los fogones, «principalmente para estar con mi marido», aunque siempre ha estado disponible para ayudar a sus hijos en el bar. Una taberna que siguió teniendo el sello inconfundible de siempre gracias a sus hijos José Luis, Francis y sus familias, que son los que han seguido a lo largo de todos estos años adelante con el impulso del que es uno de los bares con más personalidad de toda la provincia de Sevilla.

Luisa María ha estado siempre muy vinculada desde su llegada a Utrera con Los Salesianos y la archicofradía de María Auxiliadora, así como con la iglesia de San José. Su ímpetu le llevó a trabajar incluso durante un tiempo en la editorial Planeta y hasta hace muy pocos años se movía por Utrera en bicicleta y acudía con regularidad a la piscina para hacer deporte.

Tiene seis nietos, dos biznietos y conserva una mano experta para elaborar la que es una de sus especialidades, el cocido lebaniego. Una mujer adelantada a su época que ha sido una pieza fundamental para la creación, consolidación y pervivencia de un templo del beber y del comer como es en la actualidad Casa Currito.

Anuncio

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

EL TIEMPO

25.7°C

Utrera

Viento
7.5 km/h
Lluvia/Humedad
0,0 l/m²
Anuncio

Suscríbete

Las noticias más importantes de Utrera, directamente en tu correo a primera hora.

Anuncio