La canonización de Madre María de la Purísima ha contado con importante presencia utrerana. Dos jóvenes de Utrera participaron este domingo en la ceremonia religiosa celebrada en el Vaticano, presidida por el Papa Francisco.
Placido Díaz y Carlos Romero formaron parte del cuerpo de acólitos que auxilió a Su Santidad durante la eucaristía en la que la religiosa de las Hermanas de la Cruz fue proclamada santa. Ambos son seminaristas y tuvieron incluso la oportunidad de saludar personalmente a Francisco en esta emocionante jornada.
Pero ellos dos no son los únicos que han estado presentes en la celebración religiosa. Un nutrido grupo de unos 70 utreranos han viajado hasta Roma para sumarse igualmente a este histórico acontecimiento. No en vano, la Casa que las Hermanas de la Cruz poseen en Utrera es la más antigua de cuantas existen, siendo la primera que se fundó tras la «Casa Madre» de Sevilla.
Precisamente en el convento utrerano se vivió con intensidad la canonización. Dicho recinto, junto a la iglesia Nuestra Señora de los Dolores –perteneciente igualmente a la congregación-, fue engalanado con motivo del acontecimiento. Además, las religiosas siguieron a través de la televisión –sólo dos de ellas pudieron viajar hasta el Vaticano- la eucaristía que presidió el Papa.

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