En 1675 se instituyó una tradición que nació tras las lluvias registradas durante una sequía al sacar el crucificado en rogativa
La historia está plagada de aspectos curiosos que, en muchos casos, pasan desapercibidos para la ciudadanía. Uno de ellos lo protagoniza el patrono de Utrera, el Cristo de Santiago, que es actualidad tras haberse confirmado la celebración de un Santo Entierro Magno en 2025 con motivo del 350º aniversario de su patronazgo.
En honor de este crucificado se instituyó en 1675 un voto por parte del Cabildo de la ciudad, que aún pervive. Aquel año se caracterizó por el intenso período de sequía que vivió el municipio. Ante esta tesitura, se acordó que el crucificado saliera para protagonizar un acto de rogativa de lluvia. Y cuentan las crónicas de la época que no dio tiempo de finalizar dicha cita religiosa cuando las precipitaciones hicieron acto de presencia en la localidad.
Por ese motivo, el 11 de mayo de aquel 1675, el Cabildo utrerano decidió nombrarlo patrono, e instituyó un voto de fiesta perpetua en su honor el día 28 de febrero. La decisión se tomó «en memoria y acción de gracias por las milagrosas lluvias que tuvieron lugar por su intercesión», y «por dejar a los siglos venideros un perpetuo recuerdo de tantos prodigios y maravillas que Dios ha obrado por medio de su Santísimo Hijo a quien se venera en esta sagrada imagen».
Desde entonces, cada 28 de febrero –nada tiene que ver que se celebre también el Día de Andalucía, cuya conmemoración se remonta al referéndum de 1980- Utrera rinde tributo a su patrón con una ‘Función Votiva’. A pesar del paso de los años, se ha perpetuado una tradición que lleva a que la corporación municipal participe en la eucaristía que se convoca en honor al Cristo de Santiago, a lo que también se une la Policía Local.
Pero la intermediación del ‘Cristo Negro’, como se le conoce también por su oscuro color de piel, se ha solicitado en más ocasiones a lo largo de la historia, en momentos de sequía. Por ejemplo, otro de los hitos que se recuerdan fue en 1854, cuando de otra vez el crucificado salió a la calle para rogar por las lluvias, y de nuevo las precipitaciones cayeron sobre Utrera. De ello se hizo eco incluso la prensa de la época, y también la hermandad publicó una hojilla como recuerdo.
Cada año, en los días previos al 28 de febrero, se celebra un quinario en honor al crucificado, en torno al que también se organiza un vía crucis el viernes anterior a dichos cultos. Todo ello sirve de antesala a una cita tradicional en torno al Cristo de Santiago que, aunque hayan transcurrido ya varios siglos, se mantiene como reminiscencia de aquel acuerdo del Cabildo utrerano. De hecho, en el año 2000, coincidiendo con el 325º aniversario de aquella efeméride, el Ayuntamiento ratificó su nombramiento como patrono de la ciudad.

Deja una respuesta