En la actualidad se están resolviendo las alegaciones al proyecto para su aprobación definitiva
Las urbanizaciones de Casacerros y San Cristóbal, las dos comunidades que integran la UE-20 y que forman parte del importante número de urbanizaciones sin regularizar existentes en el término municipal de Utrera, están cada vez más cerca de convertirse en los primeros núcleos de estas características que consigan regularizar su situación y dejar atrás el limbo en el que este tipo de territorios están inmersos.
Hay que remontarse 15 años atrás para situar el inicio de los primeros pasos y trámites realizados por los propietarios, en 2009. La aprobación definitiva del proyecto de reparcelación se resolvió por la junta de gobierno local del Ayuntamiento de Utrera en junio de 2012, dándose así un paso fundamental en el proceso de regularización, ya que este documento permitió que los propietarios que aún no tenían inscritas sus parcelas pudieran realizar este trámite en el Registro de la Propiedad.
Sin embargo, las distintas vicisitudes, los años transcurridos y las modificaciones que la ley y la normativa han desarrollado en este tiempo, llevan hasta el día de hoy. Un cambio sustancial en materia urbanística en la comunidad autónoma lo supuso la aprobación de la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA), cuyo objetivo principal es actualizar y facilitar la tramitación en materia de ordenación del territorio y urbanismo compuesto por una sola norma legal. Algo que tiene especial incidencia precisamente en este tipo de núcleos pendientes de regularización, que en el término de Utrera llegar a ser 70.
En el caso concreto de la UE-20, con la denominación común de Casacerros, el alcalde, Francisco Jiménez, ha mantenido esta semana un nuevo encuentro con representantes de los vecinos de estas parcelas, para una puesta en común y una revisión de la situación actual. En este momento, se está procediendo a la resolución de las alegaciones al proyecto de urbanización, paso previo a la aprobación definitiva del mismo. A partir de ahí, el siguiente paso, una vez definido y cuantificado el proyecto, es buscar la financiación para acometer las obras que conviertan al núcleo de Casacerros en la primera urbanización de Utrera en dejar atrás la situación de irregularidad.
El regidor local ha destacado «el esfuerzo y los años de espera que los vecinos de Casacerros llevan con toda la tramitación, además del dinero que han invertido para acometer todo el proceso». Una vez se dé la aprobación definitiva, «será el Ayuntamiento el que financie inicialmente los trabajos de urbanización, que después tendrán que ser pagados por los propietarios, porque si el Consistorio no estuviera en primera instancia sería todo mucho más complicado». Jiménez espera «que esta parte de proceso no se encuentre con muchas trabas y que podamos ir sumando otras urbanizaciones a todo este proceso que, con los cambios en la ley urbanística, pueden resultar menos complicados».

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