La Casa de Cultura, una bella joya del urbanismo utrerano

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Construida en el siglo XVII y convertida a finales del siglo XX en un espacio municipal, es una de las casas-palacio más destacadas de la localidad

Las espectaculares iglesias y conventos que existen en el casco urbano de Utrera, así como monumentos de carácter civil como el castillo o el sistema de murallas, han eclipsando históricamente otros hitos arquitectónicos que existen en la ciudad y que cuentan con una gran belleza.

Es el caso de las casas-palacio o edificaciones señoriales que existen en Utrera y que marcan espacios muy destacados en diferentes calles de la ciudad. Muchas de estas casas están en la actualidad en manos privadas, lo que impide la contemplación de su belleza y estudio en toda su magnitud para utreranos y visitantes, pero hay otras de ellas que, afortunadamente, diferentes corporaciones municipales han hecho un esfuerzo para poder hacerse con su propiedad y que se han convertido con el paso del tiempo en espacios de disfrute para todos los ciudadanos. Los casos más destacados son el antiguo palacio de los condes de Vistahermosa, actual Ayuntamiento; la casa-palacio de los condes de la Maza, convertida en biblioteca municipal; y el edificio que en la actualidad es la Casa de Cultura, la antigua casa-palacio de los marqueses de Tous.

Esta última casa es, sin lugar a dudas, uno de los edificios más espectaculares de Utrera, ubicado además en la que es considerada por muchos como la calle más bonita del municipio, la calle Rodrigo Caro, que cuenta con una privilegiada vista de la parroquia de Santa María de la Mesa. Una casa que fue adquirida por el Ayuntamiento en el año 1984, cuyas obras de rehabilitación comenzaron en el año 1988 y que terminaron en el año 1990. Así, desde hace más de tres décadas, varias generaciones de utreranos han disfrutado de este edificio, que es uno de los centros culturales más importantes de la ciudad, donde se celebran numerosos actos como presentación de libros, entregas de premios, conferencias, exposiciones o clases y formaciones de todo tipo.

Origen de las construcciones

Para entender la razón por la cual proliferaron este tipo de lujosas construcciones en un determinado momento de la historia, hay que viajar en primer lugar hasta la Utrera del siglo XVI, momento en el que se planta la semilla que en las décadas posteriores iría germinando poco a poco. La edad de oro de Utrera está relacionada con el descubrimiento de América y la privilegiada situación que en este comercio con el nuevo mundo adquirió Sevilla.

Al estar Utrera tan cerca de la que en aquellos momentos se convirtió en la capital del mundo, la riqueza también terminó tocando a este rincón de la campiña, donde poco a poco comenzaron a aparecer importantes casas señoriales que eran construidas por nobles de la época. Estas familias, que habían comenzado a acumular poder desde la época de la reconquista, rivalizaban unas con otras, tratando de construir cada una de ellas la casa más importante.

Así, es a comienzos del siglo XVII cuando empieza a construirse lo que los utreranos conocen en la actualidad como la Casa de Cultura, utilizando en este caso algunos restos de una edificación del siglo XVI que había sido impulsada por los hermanos Francisco y Antón Quebrado. Fueron los marqueses de la Cueva del Rey los que mandaron construir este edificio que, años después, terminó siendo la casa de los marqueses de Tous, a causa de las alianzas que hubo entre estas dos familias nobiliarias. Ya en el siglo XIX, la casa pasó a ser propiedad de la familia Gutiérrez del Río, hasta que en 1984 fue adquirida por el Ayuntamiento de Utrera.

A lo largo de más de tres siglos, esta construcción encierra en sus muros cientos de historias y anécdotas, ya que los avatares que se han vivido en ella han sido realmente numerosos. Como datos curiosos hay que destacar que en esta casa es donde se fundó el primer emplazamiento en Utrera del convento de las Hermanas de la Cruz y que en el año 1924 se rodaron numerosas escenas de una de las primeras películas de cine mudo que se hicieron en España, ‘La medalla del torero’.

Su configuración

En lo que se refiere a la configuración del monumento, la casa-palacio es un edificio construido en ladrillo que se extiende a lo largo de tres plantas. La parte interior del edificio se distribuye a través de tres patios, dos de ellos barrocos, que cuentan con galerías con arcos de medio punto. Las puertas, las escaleras, los azulejos y algunos detalles decorativos son los rasgos de personalidad más acusados de esta casa, que tiene también una portada muy emblemática marcada por dos grandes columnas que se levantó en el año 1725.

La Casa de Cultura tiene seis aulas formativas, la sala de exposiciones ‘Diego Neyra’ -que tiene más de 200 metros cuadrados de superficie- y un salón de actos con casi 100 personas de capacidad. Un edificio que rebosa actividad, que es una de las edificaciones más bellas de Utrera, cuyas paredes están impregnadas del arte y de la historia de los últimos 300 años y que los utreranos tienen la suerte de poder disfrutar de una manera muy cercana.

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