Pedro Manzano ha realizado un importante proyecto sobre la imagen, que le ha devuelto su esplendor original
El Señor Atado a la Columna, titular de la hermandad de la Vera-Cruz, llegaba hace unas semanas a Utrera tras permanecer varios meses en el taller de restauración. Pedro Manzano, especialista en conservación y restauración desde el año 1984, ha sido el encargado de darle de nuevo el esplendor original a esta imagen que tanta devoción despierta en Utrera.
Entre los cambios más llamativos que se han producido tras este proyecto se encuentran algunos cambios en la policromía de la imagen, como los que ha experimentado el paño de pureza y el rostro del Señor, así como otros detalles relacionados con las llagas y la sangre. En relación a este asunto, Manzano comenta que «la imagen no está concebida morfológicamente como fue en el siglo XVII, ya que la policromía que podemos disfrutar en la actualidad es del siglo XVIII, como así lo determina el análisis cromático». Se ha decidido mantener una estética que no es la original porque son policromías históricas que cuentan con un gran valor y todo el mundo conoce el aspecto de la imagen con la policromía actual. Pedro Manzano, como especialista, explica que «no sería lógico ni viable retirar una policromía tan bien conseguida y de buena calidad para recuperar la original, ya que la morfología probablemente también haya cambiado en la zona del paño de pureza». La policromía actual no merma las virtudes artísticas de la imagen y si intentamos recuperar la policromía del siglo XVII tampoco estamos teniendo una visión muy próxima a cómo fue concebida la imagen en origen, afirma Pedro Manzano.
Han pasado varias manos por el Señor Atado a la Columna, pero policromías completas solo se han podido contemplar dos en total. Hay «repintes» intentando ocultar daños, pero completas solo hay dos, apunta el conservador.
«La intervención se ha abordado desde un punto de vista científico y esto quiere decir que no solamente se ha realizado un interesante análisis químico de la policromía, sino que también hay imágenes que han sido estudiadas a través de la tomografía -lo que conocemos popularmente como el TAC- o a través de la radiografía digital», explica Pedro Manzano.
La imagen permanecía sujeta a la peana a través de «dos grandes pernos de hierro, muy al uso en aquella época, ya que el Señor iba a estar en un altar y a recibir cultos sin movimiento». Sin embargo, «al someterse la imagen a los movimientos típicos de una salida procesional, hemos considerado más oportuno sustituirlos por unos anclajes de madera, que es algo más compatible con la talla que el hierro». A ello se suma un tercer punto de apoyo del Señor a la columna, que se le añadió en una intervención anterior y que Manzano ha decidido mantener al considerar que era «bueno para la conservación de la imagen». En cuanto a la propia columna, «se ha desmontado para darle un tratamiento de consolidación, puesto que también presentaba fisuras en la madera».
Por otro lado, la intervención ha actuado sobre la capa de suciedad que se va depositando inexorablemente sobre la policromía. «Los barnices oxidados y la suciedad que se ha ido depositando, entre otras cosas, dan una configuración a nivel cromático de la imagen que en nada se corresponde con el sentido que quiso dar el escultor», de ahí que se le haya devuelto su color original.
En cuanto al autor que realizó la talla, «desafortunadamente no podemos ponerle nombre y apellido. No conocemos quién fue el responsable ni se ha encontrado ningún tipo de firma y/o documento hasta día de hoy», aunque Pedro Manzano menciona la posibilidad de que pertenezcan al círculo de Francisco Antonio Ruiz Gijón o de Pedro Roldán pero él mismo hace hincapié en que «queda abierta todavía esa posibilidad de que algún día pueda aparecer ese documento con una firma o un documento que acredite su autoría».

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