Utrera vivió un año más su tradicional romería, que reunió a un nutrido grupo de personas en torno a esta devoción
Una de las citas clásicas de cada mes de mayo en Utrera es la romería de Fátima. Esta tradicional convocatoria ha vuelto al calendario local para reunir a un nutrido grupo de personas en torno a la citada devoción de origen portugués.
Tras la buena acogida del año pasado, en esta ocasión ha vuelto a desarrollarse en la jornada del sábado –frente al habitual domingo-, lo que ha motivado un incremento de participantes. El toque de diana marcó el inicio de un día que arrancó con la misa de romeros, tras lo que llegó el recorrido por el casco urbano antes de salir de Utrera.
El barrio de las Veredillas, la parroquia de San José, la casa-hermandad de los Muchachos de Consolación y el santuario de Consolación fueron algunos de los lugares donde se vivieron parada especiales, con ofrendas florales y salves en honor a la Virgen. El sonido del tamboril y la flauta, el estruendo de los cohetes y el cante de las sevillanas pusieron la banda sonora a un cortejo urbano que prácticamente terminó a la plantas de la patrona de la ciudad.
Desde ahí, los romeros se dirigieron al pinar de la Veracruz, en el camino del Recuero, donde pudieron disfrutar de un magnífico día de convivencia. Todo ello antes de emprender el regreso a su templo para culminar el día en torno a la Virgen de Fátima.

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