Quienes viven o trabajan en el casco histórico de Utrera saben lo que es padecer conexiones a internet más propias del siglo XX que de la actualidad. Eso es consecuencia del problema que supone poner dar servicio con la red de fibra óptica por parte de las principales compañías de telecomunicación.
Pero esta situación está más cerca de llegar a su fin y, por tanto, dar el salto a la modernidad. Según ha explicado el alcalde, José María Villalobos, es un asunto que está «prácticamente desbloqueado» tras varias reuniones con Telefónica.
El regidor local ha explicado, en declaraciones a COPE Utrera (98.1 FM), que la dificultad de contar con un buen servicio tiene su origen en el plan especial de protección del conjunto histórico de la ciudad, aprobado en 2009. Villalobos considera un «grave error» que en ese documento se obligue a que todas las instalaciones vayan soterradas. «En aquella época no existía la fibra óptica y, cuando se planteó su desarrollo aquí, las compañías encontraron que tenía que ir soterrada. Eso provocaba un gran coste de inversión a dichas empresas, que no estaban dispuestas a asumir», ha indicado el alcalde.
Así las cosas, desde el Ayuntamiento han estado en negociaciones con los responsables de Telefónica, ya que esta firma y Vodafone «se ponen de acuerdo para que una realice el despliegue y posteriormente comparten la red. En cuanto a Orange y Jazztel, en algunas ocasiones cuentan con red propia y otras veces se incorporan al trazado de las otras dos compañías». Las reuniones comenzaron antes de la declaración del estado de alarma, y «tenemos sobre la mesa un plan de despliegue de la red que está casi cerrado, por lo que espero que muy pronto podamos tener buenas noticias».
José María Villalobos ha reconocido que el de las conexiones a internet en el casco histórico de Utrera es un «problema recurrente», asegurando que «siempre nos ha preocupado mucho y hemos estudiado varias alternativas». En palabras del primer edil utrerano, «revertir la normativa que recoge el plan especial de protección del conjunto histórico es muy complicada. Resulta más sencillo buscar otra solución que cambiar dicha normativa, ya que esa modificación no solo depende del Ayuntamiento, sino que también afecta a otras instituciones. Es un cambio de calado y no tenemos la garantía de que, después del proceso de modificación del plan especial -que puede llevarnos un par de años-, no nos lo terminen rechazando en otras instancias».

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