El alcalde ha afirmado que no se ha presentado la Cuenta General ante el Tribunal de Cuentas desde 2018
El alcalde de Utrera, Francisco Jiménez, ha anunciado que el Ayuntamiento ha encargado una auditoría externa «con el objetivo de conocer con precisión la situación financiera real del consistorio». Todo debido porque al parecer el Ayuntamiento no ha presentado la Cuenta General ante el Tribunal de Cuentas desde 2018, unos hechos que Jiménez ha calificado como «muy serio y que puede tener importantes consecuencias negativas para el consistorio».
Por este motivo se ha tomado la decisión de contratar un Servicio de Auditoría sobre «Adecuación y regularidad de los estados financieros, gestión presupuestaria y cumplimiento de la normativa durante los ejercicios 2018-2024», que han sido adjudicados a la empresa AUNA MG AUDITORES S.L.P.
El alcalde ha explicado que la Cuenta General es el documento que refleja cómo se ha gestionado el dinero público durante un año. «Muestra qué se ha hecho con los recursos del Ayuntamiento, por lo que contiene la información sobre el Presupuesto Ejecutado, en el que se reflejan los ingresos y gastos reales anuales; el Estado Financiero y Patrimonial, que permite conocer los bienes que tiene el Ayuntamiento, cuánto se debe y cuánto se ha cobrado y pagado; el Remanente de Tesorería, que se podría denominar el “colchón” financiero con el que se empieza el año siguiente año y, por último, el Resultado Presupuestario, que es el dato que indica si el Ayuntamiento está en situación de superávit o déficit».
Esto significa que, la Cuenta General debe presentarse «obligatoriamente, tal y como establece la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, siendo necesario su aprobación en Pleno antes del 1 de octubre del año siguiente al ejercicio presupuestario al que se refiere, y su posterior remisión al Tribunal de Cuentas, o en su caso, a la Cámara de Cuentas autonómica».
Francisco Jiménez ha subrayado que «al no presentarse, se está faltando a la transparencia e impidiendo que se dé una información veraz a la ciudadanía y a los propios conejales sobre la gestión económica porque no se puede controlar si el Presupuesto se ha cumplido según la ley, si el Ayuntamiento está saneado o tiene problemas y no es posible preparar el Presupuesto del próximo año con la responsabilidad que se requiere».
Ante esto, el Ayuntamiento «puede recibir advertencias o sanciones e incurrir en responsabilidades legales o contables». Una actuación calificada por el primer edil como «negligencia por parte del
anterior gobierno».

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