Su creador, Salvador García, ha recibido un homenaje con motivo del cambio de ubicación de este monumento
Si algo ha quedado como balance positivo del baile de estatuas y monumentos que ha impulsado el Ayuntamiento de Utrera en los últimos meses, con Bambino, el Abate Marchena y la Niña del Aro como protagonistas, ha sido el homenaje que el Consistorio ha tributado a Salvador García. Con motivo de la inauguración de la Niña del Aro en la Biblioteca, el creador de esta querida estatua, ha recibido un cariñoso reconocimiento en el que han querido estar presentes numerosos amigos y familiares.
El acto, al que se quiso sumar una fina lluvia como invitada de última hora, se ha celebrado en la entrada principal de la Biblioteca Pública de Utrera, el lugar en el que a partir de ahora se ubicará la estatua, que es una alegoría de la juventud. En colaboración con el Ayuntamiento de Utrera y la Biblioteca, un nutrido grupo de alumnos de colegio Rodrigo Caro recitaron poemas con motivo de la celebración del Día Internacional de la Poesía, que se celebra el sábado 21 de marzo.
Una vez que la estatua de la Niña del Aro fue retirada de su ubicación clásica, en la plaza de la Constitución, ha sido sometida a una serie de tratamientos de conservación para que luzca ahora de nuevo en todo su esplendor. Además, en su nueva localización, la estatua cuenta de nuevo con el clásico aro que le da nombre y que perdió hace muchos años a causa de los sucesivos actos de vandalismo que ha sufrido. Una obra que el escultor utrerano forjó en el año 1985, y que fue la primera de las seis obras que tiene en la ciudad de Utrera que se colocó.
María José García Arroyo, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Utrera fue la encargada de presentar el acto y al homenajeado, de quién aseguró que es «una de figuras más importantes de la Cultura en Utrera, cuya obra ha definido el paisaje urbano utrerano. Tenemos la suerte de tener seis obras suyas en diferentes lugares de nuestra ciudad».
El propio artista, tras recoger la placa con el detalle entregado por el Ayuntamiento quiso «agradecer este detalle y daros las gracias a todos los que estáis hoy aquí». Seguidamente, en tono coloquial y cercano apuntó que «espero que la Niña del Aro resista, el sitio es extraordinario pero creo que lo ideal es que estuviese en un espacio interior, porque así se respetan las cosas más».
Su amigo Joaquín Rayego dedicó unas bonitas palabra a Salvador, asegurando que «para los que conocemos a Salvador no se nos escapa que es un ciudadano cordial, educado, generoso, y enemigo de auto promocionarse, punto en el que dista de ser el académico vanidoso que se publicita en los medios y al tiempo se mira al espejo. Para este ser sensible que ama a los perros, la familia es su cielo y su promesa de vida. Adora a sus hijos y a su nieto Curro, y con Celia, su mujer, compartió mil reflexiones acerca del mundo y el arte, del sueño y la realidad, dos caminos consonantes para posicionarse en el mundo y para tomar partido».
Un emotivo acto en el que la hija de Salvador también quiso tomar la palabra, explicando que «tanto mi hermano como yo nos sentimos muy felices y orgullosos de tener un padre como tú, tan especial y diferente que nos ha enseñado a apreciar el arte en todas sus manifestaciones y a tener sensibilidad».
Así, tras las diferentes intervenciones, entre las que también destacó la de Joaquín, un amigo íntimo de Salvador, la bandera de Utrera que cubría la estatua de la Niña del Aro fue retirada, para que todos los presentes pudieran admirar la renovada versión de esta utrerana tan especial que se ha mudado de barrio.

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