USA-Canadá 2025
99 min.
Dirección
Osgood Perkins
Guion
Nick Lepard
Fotografía
Jeremy Cox
Música
Edo Van Breemen
Intérpretes
Tatiana Maslany, Rossif Sutherland, Birkett Turton, Eden Weiss, Erin Boyes
Osgood Perkins
, hijo de Anthony Perkins, seguramente marcado por el éxito de su padre en
Psicosis
, se ha
especializado en películas de terror
.
Longlegs
y
The Monkey
preceden a este nuevo trabajo concebido en colaboración con
Nick Lepard
, el guionista que el pasado verano nos sorprendió combinando tiburones con psicópatas en serie en
Dangerous Animals
. El resultado es una
estimulante, y hasta cierto punto marciana, película
que se suma a la moda de conjugar terror paranormal con violencia de carácter machista, además de
otras constantes del género
que tienen relación con la vida eterna. Todo esto sin ánimo de hacer
spoiler
pero con la intención de dejar alguna pista de por dónde van los tiros. En su recorrido, el
trabajo contenido e inquietante de Tatiana Maslany
logra que podamos digerir una primera y dilatada parte en la que no queda muy claro lo que vemos y escuchamos en pantalla, más allá de una trama fantasmagórica ambientada en el
habitual escenario de la casa en el bosque
a la que a estas alturas nadie en su sano juicio debería dirigirse para disfrutar de un fin de semana relajante. Perkins maneja con habilidad los recursos y materiales, de forma que su tramo final acaba sorprendiendo y
aclarando todas las incógnitas
que plantea su intrigante argumento. Por todo ello, podemos confirmar que el director estadounidense se está labrando un buen currículo como especialista en terror clásico con ínfulas de modernización, y un claro ejemplo es este
extravagante trabajo
.

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