Hablemos de feminismo en Utrera. Hablemos de las fabricantas

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‘Hablemos de Ellas’ es un proyecto educativo que recupera la figura de estas mujeres que son parte de la historia viva de nuestra localidad

Utrera consta de infinidad de símbolos que mantienen su identidad. Uno de ellos es, sin ningún tipo de dudas, la figura de las fabricantas, esas mujeres trabajadoras que han sido por muchos años la imagen palpable de hermandad y sacrificio.

El trabajo ha estado expuesto en la Casa de la Cultura con el nombre «Ellas: las Fabricantas», una muestra teatralizada para estudiantes de la ESO

«Hablemos de Ellas» es un proyecto escolar que recupera la vida y los testimonios de aquellas que formaron parte de las fábricas, sobre todo de aceitunas, y que pueden conformar en el día de hoy la historia feminista de nuestra localidad.

Se trata de una iniciativa intercentros que nació de la mano de Concha García, profesora del IES Virgen de Consolación, con el objetivo de reivindicar y visibilizar el papel de la mujer en las décadas de los 50 a los 70. Aquellas trabajadoras que fueron fundamentales para el desarrollo de la economía local. Parte de los departamentos de Lengua Castellana y Literatura, en colaboración con el de Ciencias Sociales de los centros de educación de secundaria de Utrera y de otras localidades andaluzas.

Como cuenta Concha, la búsqueda de institutos que pudieran colaborar con este interesante trabajo «dio como resultado la asociación con el IES Grazalema y el IES Blas Infante de Córdoba». «Tanto los IES públicos de Utrera, como el Romero Murube de Los Palacios y los mencionados anteriormente, montamos, mediante la plataforma Classroom, este proyecto intercentro».

El progreso de la idea dependió fundamentalmente de los propios alumnos. «Hubo una primera fase de búsqueda de abuelas trabajadoras en esos sectores, luego la recogida de información mediante sus nietos, entrevistas con un formulario y vídeo, fotografías con ellos y posterior volcado en la plataforma».

Los formularios de los que partieron las informaciones constaban de cuatro cuestiones: el nombre de su abuela, edad, ocupación en el trabajo que desempeñaba (rellenadora, deshuesado, recolectora, cuidadora de ganado…) y una frase que resumiera su experiencia laboral o que inspirara a modo de conclusión.

 

Origen de la idea

La iniciativa partió de otro proyecto antiguo de Concha. Hace años «una compañera de historia y yo hicimos un programa de radio en Radio Utrera, con el que recibimos una beca de la Mancomunidad del Bajo Guadalquivir y nos emplearon en el Área de la Mujer para planificar, recoger información y hacer guiones para un programa radiofónico que versara sobre la mujer y la historia de Utrera». Un trabajo «sobre la mujer en diferentes ámbitos, social, cultural, deportivo…remontándonos a épocas pasadas hasta la actualidad», añade.

«Fue un proyecto interesantísimo. Había mujeres que ejercieron la prostitución, otra que toreaba, mujeres que después del duro trabajo tenían que emplearse a fondo en casa…» por otra parte «el tema de los castigos dentro de las fábricas, lo poco que ganaban y lo contentas que iban», fueron detonantes para escoger sus historias.

Es por ello que, durante casi todo el curso 2023-2024, los centros se dedicaron en cuerpo y alma en la recuperación de estas realidades.  Entre el primer y segundo trimestre buscaron a las familias y recogieron la información para más tarde realizar fotos y vídeos que se subieron a una plataforma común. En el tercero se vio el resultado final con una exposición.

Como cuenta Concha, «alrededor del proyecto ha estado RealizArte Teatro y María Gómez, que realizó una pieza teatral con dos niñas en el IES Virgen de Consolación». De hecho, todo el trabajo ha estado expuesto recientemente en la Casa de la Cultura con el nombre «Ellas: las Fabricantas», una muestra que María ha teatralizado para estudiantes de tercero de la ESO.

Vestida como una auténtica fabricanta, «con una falda o vestido, delantal y algo en el pelo», María Gómez les cuenta a estos alumnos la realidad de ellas. «Es una pena que no se pueda ver todo el material que estos profesores han reunido durante el año pasado». «Yo cuento lo mío, pero voy añadiendo nuevas informaciones que me aportan las mismas fabricantas». En la exposición, «cada panel llevaba la foto del niño o niña con la abuela, luego otra imagen de sus manos entrelazadas como generaciones que se abrazan y a continuación su historia. En cada resumen la mayoría coincidían en que volverían a trabajar donde mismo porque tenían una gran hermandad», añade María.

Difusión

Sin embargo, este interesantísimo proyecto aún tiene cosas en el tintero. Como expresa Concha, hay que darle difusión a iniciativas ambiciosas como esta, «lo suyo sería hacer un encuentro vivo con las abuelas, compartir sus experiencias en vivo y alentar al alumnado en el esfuerzo diario y otros valores que ellas tienen y que se están perdiendo». «Nosotros pensamos en un principio hacer un encuentro de todas las familias participantes, ir a Córdoba y poder llevar la exposición allí, pero hay que gastar un dinero que no tenemos ahora mismo. Sería interesante hacer mesas redondas donde pueda asistir público e interactuar con ellas», añade.

 


Todas coinciden en que el frío era insoportable: «Lo más importante era llevar el cisco en latitas de tomate o atún para hacerse la copita y calentarse», cuenta María Gómez


Sin las fabricantas no podríamos contar parte de la historia fundamental de esta localidad agrícola y ganadera. Su vida no se basó simplemente en la recogida y elaboración de la aceituna; sus relatos incluyen tonos oscuros que no consiguieron ensombrecer el carisma y fortaleza con la que acudían a sus duros empleos. «Muchas de ellas contaban que tenían compañeras que amamantaban en las fábricas a los niños», «otras si se pasaban charlando recibían castigos como recoger la nave o no recibir el jornal», «había algunas que en sus descansos cantaban y bailaban, por lo que eran vigiladas continuamente por sus superiores para que mantuvieran silencio constante», explica Concha.

En lo que sí coindicen todas es que el frío era insoportable. «Lo más importante era llevar el cisco en latitas de tomate o atún para hacerse la copita y calentarse», cuenta María.

Las fabricantas subían a diario la calle de las Mujeres, dejando imágenes grabadas a fuego en la memoria de los utreranos que las vieron dirigirse a las frías fábricas, siendo una generación que mantuvo la economía de la localidad y la estabilidad de sus hogares a partes iguales. Mujeres que fueron ejemplo en una España manchada por la posguerra y que mantuvieron su ardua tarea hasta hace pocas décadas.

 

 

Puedes escuchar la entrevista a María Gómez en COPE Utrera (98.1FM) PINCHANDO AQUÍ. 

*Las fotografías pertenecen a exposición «Ellas: las Fabricantas»* 

 

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