La música es un arte muy especial que, una vez que inocula su fuerza en el interior de las personas, no sale fácilmente. Es lo que ocurre en una familia utrerana donde tres de sus miembros mantienen una relación muy estrecha con las notas musicales. Cuando llega la Semana Santa, Juan, Susana, y Mónica Guerrero disfrutan de su afición, tocando en la Asociación Musical Utrerana, que dirige el maestro José Salazar.
En esta familia, el amor a la música se ha transmitido de padres a hijos y a nietos. Juan Guerrero comenzó su carrera musical en la banda de la OJE (Organización de Juventudes Españolas), donde José Salazar padre fue uno de los responsables para que este utrerano se enamorara de la música. Posteriormente comenzó a tocar en la Agrupación Álvarez Quintero, para después pasar a la Asociación Musical Utrerana, de la que actualmente es subdirector. Ha compaginado sus estudios en el conservatorio, en el instrumento de clarinete, con su trabajo en una farmacia.
Susana Guerrero fue la primera de las hijas de Juan en seguir su camino hasta completar los estudios de grado superior en el instrumento de clarinete. En la actualidad trabaja en el mundo de la enseñanza, y desde muy pequeña centró su atención en el clarinete que tocaba su padre. Su hijo mayor ya está empezando a seguir sus pasos, y está estudiando trompa.
Mónica Guerrero tomó el camino del oboe, instrumento con el que ha recorrido numerosos escenarios nacionales y extranjeros, en la academia de estudios orquestales Baremboim-Said. En la actualidad es profesora de la Banda Municipal de Sevilla como funcionaria municipal.
Son tres utreranos ligados no solo por los lazos de sangre, sino también por el amor a la música. Con la llegada de la Semana Santa, tienen la oportunidad de disfrutar de su afición en la Asociación Musical Utrerana.
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