Sesenta años de Amargura y Perdón en Utrera

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El reloj ha superado ya ampliamente las dos de la madrugada. El sol que calentaba los cuerpos en las primeras horas de la tarde ha dado paso a una noche fresca que hace necesario que más de uno eche mano de la chaqueta. Las puertas del santuario de Consolación se convierten en el centro de Utrera y las miradas se dirigen hacia el paseo de Consolación, por donde poco a poco aparecen las imágenes del Cristo del Perdón y la Virgen de la Amargura. Es el culmen del Lunes Santo, una maratoniana jornada que tiene como protagonista a la hermandad de los Muchachos de Consolación, que este año 2016 celebra su sexagésimo aniversario.

Para muchos, la Semana Santa de Utrera ya no se puede entender sin la presencia de esta cofradía, que se fundaba en agosto de 1956, pero que realizó su primera estación de penitencia al año siguiente, en 1957, dándole ya para siempre sentido al Lunes Santo, protagonizando el recorrido más largo de la Semana Santa de Utrera, con momentos tan señalados como las saetas en el Hogar del Pensionista, el recogimiento en el barrio de Santa María o la recogida por el parque y el paseo de Consolación.

Junto al santuario de Consolación se situaba el Estudiantado Filosófico Salesiano, en torno al cual se celebraban numerosos campeonatos deportivos y otras actividades. De ahí surgió un comprometido grupo de jóvenes que tomó la iniciativa de fundar una hermandad, trámite que fue posible gracias a la colaboración de dos salesianos: José Canal y Luis Valpuesta.

De esta manera se fraguaba la primera hermandad de penitencia en un enclave tan mágico como el santuario de Consolación, que tomó como imagen titular el Cristo del Perdón, una escultura de finales del siglo XVI que, según las crónicas, ya era el protagonista de un vía crucis que organizaba la orden de los franciscanos mínimos. Además de este crucificado, que es uno de los más valiosos de cuantos procesionan en Semana Santa, la hermandad adoptó como imagen titular a la Virgen de la Amargura, donada por María Mateos Íñigo.

Como suele ocurrir en estos casos, los comienzos fueron difíciles, para esta corporación que desde el principio estuvo vinculada con el movimiento cristiano obrero. Por ello, los primeros años, las dos imágenes procesionaban en el mismo paso, hasta que ya la hermandad pudo encargar un paso para la Virgen de la Amargura.

A lo largo de estas décadas, la cofradía ha experimentado un crecimiento verdaderamente espectacular, dejando momentos imborrables en la memoria de los cofrades y concentrando mucho público en diferentes partes del recorrido. Las cuadrillas de costaleros hacen un esfuerzo tremendo, cubriendo un itinerario muy largo, en el que destaca sobre todo la emotiva recogida.

En la actualidad, los Muchachos de Consolación cuentan con una importante nómina de hermanos y es una de las corporaciones que más en forma está de la Semana Santa utrerana. Al igual que en sus comienzos, los jóvenes, que en este caso son hijos o nietos de los fundadores, le han dado un importante dinamismo a la corporación, organizando interesantes actividades como el concierto de Navidad en el santuario de Consolación. Por tanto, el futuro está más que asegurado para los Muchachos de Consolación.

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