Con las primeras horas del Domingo de Resurrección llegaba a su fin una Semana Santa con un esplendor que pocos esperaban. En las fechas previas a este acontecimiento, algunas previsiones meteorológicas hablaban de una inestabilidad que finalmente desapareció, haciendo que todas las cofradías hayan podido realizar sin problemas sus estaciones de penitencia.
Las parroquias de Santa María y Santiago programaron sendas procesiones con el Santísimo Sacramento bajo palio, que recorrieron las calles del entorno de ambos templos, acompañadas por casi todas las hermandades de la ciudad. Los campaneros se encargaron de anunciar la resurrección del Señor en una jornada que sirvió de epílogo a una Semana Santa apoteósica.
Han sido unos días en los que apenas se han registrado incidentes, acompañados solamente de las pequeñas anécdotas que marcaron el discurrir de las corporaciones religiosas por las calles y plazas de una ciudad que se vistió de gala para una de sus fiestas más destacadas.

Ésta ha sido la Semana Santa del calor, en la que se pudo ver procesionar a la Borriquita bajo un radiante sol de Domingo de Ramos. También ha sido la del centenario de la Oración en el Huerto, y la de una Quinta Angustia con sones de violín y flores para un paso de palio que no dejaron indiferentes a nadie.
Fue la Semana Santa de lejanas chicotás con sabor a Muchachos de Consolación, la del espíritu salesiano de los Estudiantes y la unos Aceituneros acompañados por más de seis centenares de nazarenos. Ha sido también la de mantillas trinitarias bajo el Arco de la Villa, la de una hermandad de Silencio que renovó la estética del paso del Redentor Cautivo, y la del cante de una Madrugá de seis décadas de vida, que comenzó con una lluvia de flores ante el otro palio utrerano que también atrajo las miradas de todos por su atrevido exorno floral.
La de 2017 fue la Semana Santa del nuevo acompañamiento musical para el palio de la bella dolorosa que camina tras los pasos de Jesús Nazareno, ha sido la de una Vera-Cruz con andares trianeros y «tres gracias» en la hora nona en que se recuerda la muerte de Cristo, y la de una joven hermandad que cumple diez años con el crucificado de los Milagros por bandera.
Y, cómo no, fue la Semana Santa en la que Utrera acompañó al Señor en su Santo Entierro, con una procesión que sabe al final de un ciclo que termina, a la culminación de un proyecto que arranca desde cero y que pone el calendario a contar los días que faltan para ver de nuevo las palmas trinitarias en la mañana del 25 de marzo de 2018.
Procesión de Santa María
Procesión de Santiago
Borriquita
Oración en el Huerto
Quinta Angustia
Muchachos de Consolación
Estudiantes
Aceituneros
Trinidad
Silencio
Gitanos
Jesús Nazareno
Vera-Cruz
Milagros
Santo Entierro
DOMINGO DE RAMOS
LUNES SANTO
MARTES SANTO
MIÉRCOLES SANTO
JUEVES SANTO Y MADRUGÁ
VIERNES SANTO
SÁBADO SANTO

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