Desde hace 48 años, el 1 de mayo está marcado en Utrera por la salida procesional de su patrona, en recuerdo de la coronación canónica de esta imagen que se vivió aquella jornada de 1964. En esta ocasión, la previsión meteorológica hacía dudar de lo que podría ocurrir, aunque finalmente la tarde abrió, el cielo quedó despejado y la Virgen de Consolación pudo protagonizó un año más esta cita mariana.
En cualquier caso, ésta ha sido una procesión histórica, por el inédito recorrido que transitó el cortejo. Las obras que vienen desarrollándose desde hace meses en el paseo obligaron a la hermandad a señalar un itinerario distinto al habitual, para llevar a «la del barquito en la mano» por diversas calles, pobladas de viviendas, situadas junto al santuario.
Las campanas que coronan la torre del citado templo anunciaron la salida procesional, cuyos repiques se mezclaron con los acordes interpretados por la asociación musical «Álvarez Quintero». Ésta fue la banda sonora al itinerario por el que discurrieron las hermandades utreranas, así como la de la Sed de Sevilla –con la que guarda especial vinculación la de Consolación de Utrera-, miembros de la corporación local, autoridades civiles y militares, y parte del clero local.
Bellísimamente ataviada para la ocasión, la Virgen lució el manto azul que vistió el día de su coronación, y la presea de aquel histórico día, así como numerosas joyas. En el capítulo de estrenos estuvo el medallón del pertiguero, donde destaca la presencia de una réplica del barquito de Consolación, diseñado por Telmo Sánchez y realizado por el orfebre José Luis Delgado y el joyero Murad Urganaev.
Utreranos y foráneos acompañaron a la principal devoción de la localidad, que regresó a su santuario cuando los últimos rayos del sol bañaban la fachada del templo. El cierre a esta jornada llegó, ya en el interior, con el canto del himno de la coronación y el «Salve, Madre».

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