El día que entendamos que el bienestar de los demás es el nuestro también, dejaremos de ser egoístas y comenzaremos a ayudar.
El día que entendamos que los celos, la envidia y la maldad provienen del miedo, valoraremos más el amor.
El día que entendamos que dañar a los demás es herirnos a nosotros mismos, recapacitaremos antes de obrar.
El día que entendamos que alejarnos de aquello que nos perjudica es mejorar la salud, crearemos nuevos hábitos y rechazaremos las críticas del ignorante.
El día que entendamos que somos los responsables de nuestras desgracias, dejaremos de culpar a los demás.
El día que empecemos a dominar los pensamientos por debajo de las emociones…
Y entre día y día transcurre la línea de la vida.
Maricarmen Domínguez

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