Estaba llamado a ser uno de los principales acontecimientos religiosos de este año. Sin embargo, la pandemia de Covid-19, como ha ocurrido con numerosas convocatorias, se ha llevado por delante la que estaba planteada en torno a la Virgen de Consolación durante este verano.
El 20 de junio era la fecha elegida para que la patrona de Utrera dejara atrás su santuario y protagonizara una visita al casco histórico de la ciudad. En la parroquia de Santa María de la Mesa y en la iglesia de las Hermanas de la Cruz debía permanecer hasta que el 4 de julio volviera a su templo. Sin embargo, la hermandad y el rector del propio santuario han decidido suspender dicho traslado y los demás actos organizados con tal motivo.
Esta salida extraordinaria tenía como objetivo dejar libre el santuario de Consolación para que pudiera procederse a la limpieza del templo y el desmontaje del andamio que se ha empleado para la restauración del retablo del altar mayor. Sin embargo, la necesidad de tomar diversas medidas que ayuden a frenar la expansión del coronavirus ha obligado a cancelar el programa de actos que debía celebrarse en dicha fecha.

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