La hermandad del Silencio ha incrementado aún más su ya rico patrimonio. Lo ha hecho con la incorporación de cuatro blandones que, a partir de ahora, serán utilizados para los altares de culto de sus titulares.
La llegada de estas piezas ha sido fruto de la donación realizada por Sebastián Martínez Zaya y Jorge Ortiz. Ambos artistas utreranos, que también son miembros de dicha corporación, han querido tener ese detalle con su hermandad tras haber ejecutado diversos proyectos en el seno de la entidad.
Los blandones siguen el estilo decimonónico, y han sido realizados en madera de pino, policromada y dorada para dotarlos de la estética con la que lucen.

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