La ciudad de Utrera se ha sumado a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que llega al calendario cada 8 de marzo. El patio del ayuntamiento sirvió de escenario al acto institucional de dicha jornada, con la lectura de un manifiesto elaborado por el consejo local de la mujer.
Representantes de varias entidades de la localidad pusieron voz al citado texto, así como la edil de Igualdad, que se encargó de abrir y cerrar esa lectura. A su término, el alcalde tomó la palabra para poner en valor la necesidad de seguir trabajando en el camino de la igualdad entre hombres y mujeres.
MANIFIESTO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. 8 DE MARZO DE 2021
El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, este año se cumplen 100 años desde su primera celebración el 19 de marzo de 1911. Por aquel entonces reclamábamos el derecho al voto, a ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral, entre otras cuestiones. Fue la unión de muchas mujeres en el mundo, la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo derechos que poseemos hoy. Han pasado 100 años y muchos de estos derechos adquiridos sobre el papel, en nuestra legislación, siguen sin ser efectivos en la práctica. El Día Internacional de la Mujer es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de las mujeres de a pie que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades. El mundo ha logrado avances sin precedentes, pero ningún país ha alcanzado la igualdad.
En 1980, en la II Conferencia Mundial sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, de la ONU, realizada en Copenhague, se estableció que «la violencia contra las mujeres supone el crimen más silenciado del mundo». Trece años después, en 1993, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena supuso el reconocimiento de los derechos de las mujeres como Derechos Humanos.
La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993), adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Viena, ratificada en 1995 en la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres en Beijing, define la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener por resultado un daño o sufrimiento físico, psicológico o sexual para las mujeres, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada».
Según el Informe Anual 2019-2020 de la ONU MUJERES titulado «El mundo para las mujeres y las niñas»: «La situación mundial actual es precaria para muchas personas. Sin embargo, la mayoría de las mujeres y niñas corren más riesgos. Las desigualdades y la discriminación de género impregnan todas las situaciones, ya sea una nueva pandemia o un antiguo conflicto, arraigadas disparidades en los ingresos o falta de voz política. Mujeres y niñas enfrentan riesgos y obstáculos adicionales sólo por ser mujeres y niñas».
Más de 200 millones de niñas y mujeres en el mundo han sufrido la mutilación genital femenina, una terrible práctica que atenta directamente contra los derechos de las niñas y las mujeres. Más de 4 millones están en riesgo de sufrirla cada año.
Alrededor de 650 millones de mujeres han contraído matrimonio antes de cumplir los 18 años: 1 de cada 5.
13 millones de chicas de entre 15 y 19 años han sufrido relaciones sexuales forzadas en el mundo.
La mitad de las niñas de entre 10 y 14 años dedican el doble de tiempo a las tareas domésticas que los chicos de su misma edad.
Tan solo 2 de cada 5 niñas completa la educación secundaria.
500 millones de mujeres no tienen instalaciones adecuadas para gestionar su higiene menstrual
En España la tasa de crecimiento de los casos de abuso sexual en la infancia y adolescencia se ha multiplicado por 4, pasando de 273 casos en 2008 a 1.093 casos en 2020. Las víctimas son en su inmensa mayoría mujeres (78,3%), de las cuales el 59,1% son adolescentes de 13 a 18 años.
Las mujeres seguimos sufriendo opresión por nuestro sexo, por nacer hembras en nuestra especie. Seguimos siendo la otroriedad, el segundo sexo en la escala sexual.
Seguimos siendo discriminadas laboralmente por nuestra capacidad reproductiva pese a que se haya equiparado en tiempo la baja por paternidad a la de maternidad.
Seguimos chocándonos una y otra vez contra los techos de cristal, las mujeres españolas ocupan sólo el 10% de los cargos de alta dirección en las empresas.
Seguimos asumiendo, mayormente, los trabajos de cuidados y del hogar. Las mujeres, en el mundo, realizan, al menos, 2´5 veces más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que los hombres. El valor del trabajo de cuidado no remunerado representa entre un 10 y un 39% del producto interior bruto. Seguimos teniendo que esforzarnos el doble para que nos tome en serio y seguimos cobrando menos que nuestros compañeros. Se estima que en el mundo las mujeres cobramos en torno a un 23% menos que los hombres. En España, la brecha salarial entre mujeres y hombres en el año 2017 fue de un 10´7% en el sector público y un 17% en el sector privado respectivamente.
Seguimos teniendo miedo cuando vamos solas por la calle. Cada 5 horas se denuncia una violación en España.
Seguimos siendo agredidas física, psicológica y sexualmente por nuestras parejas o exparejas. En España, algunos estudios demuestran que hasta el 70% de las mujeres ha experimentado violencia física o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida. Unos 13 millones de mujeres en la Unión Europea experimentaron violencia física en el último año.
Seguimos siendo asesinadas. Desde 2003 hasta hoy 1082 mujeres han muerto a mano de sus parejas o exparejas.
Seguimos siendo explotadas sexualmente. Existe una estrecha relación entre la pornografía, la prostitución y la trata. También entre el porno y las agresiones sexuales, no es casualidad que hace cinco años las manadas fuesen un fenómeno estadísticamente irrelevante y hoy día haya más de cien judicializadas, tampoco es casualidad que el vídeo pornográfico más visto sea el de una violación en grupo.
Seguimos siendo explotadas reproductivamente. Los vientres de alquiler o la, mal llamada, gestación subrogada, están prohibidos en España. Además, aparece tipificada como delito en el art. 221 del Código Penal. Sin embargo, y a pesar de esto, en 2010 la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) aprueba y publica una Instrucción de 5 de octubre de 2010 sobre el régimen registral de la filiación de los nacidos mediante gestación subrogada que permite, en determinados supuestos, la inscripción de estos menores en los registros civiles de los consulados españoles, suponiendo una legalización de facto de la explotación reproductiva en nuestro país.
Seguimos engrosando las listas de desempleo. A finales de febrero de este año había 2.304.779 mujeres inscritas como demandantes de empleo frente a 1.704.010 de hombres.
Seguimos siendo las más afectadas cuando hay una crisis económica. Si bien todas las personas se están enfrentando a dificultades sin precedentes, las mujeres estamos soportando el peso de los efectos socioeconómicos de la COVID-19. Las mujeres pobres y marginadas corren, incluso, un mayor riesgo de contraer la COVID-19 y morir a causa de la enfermedad, perder los medios de subsistencia y estar expuestas a más situaciones de violencia. La pandemia sumirá a 96 millones de personas en la pobreza extrema en el 2021, de las cuales 47 millones son mujeres y niñas. Las crisis económicas nos afectan más duramente a las mujeres. Esto se debe a que solemos ganar salarios más bajos, tenemos menos ahorros, trabajamos sin cotizar y sin contrato por lo que tenemos menos acceso a la protección social, somos las que nos ocupamos del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y, por lo tanto, debemos abandonar el mercado laboral, la mayoría de las familias monoparentales son encabezadas por mujeres.
Seguimos sin conseguir la igualdad real y efectiva. Y es por todo ello por lo que reivindicamos:
.- Que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía; y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida: el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales.
.- No más pensiones de miseria, que nos obligan a sufrir pobreza en la vejez. Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral y luchamos por la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico.
Ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!
.- La despatologización de nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras circunstancias: la medicalización responde a intereses de grandes empresas, no a nuestra salud. ¡Basta de considerar nuestros procesos de vida como enfermedades!
.- Derecho a una educación libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativo. Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que la perspectiva de género sea transversal a todas las áreas de conocimientos.
.- El derecho de las mujeres a la toma de decisiones en todas las esferas de la vida, la igual remuneración, la distribución equitativa de los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados, el fin de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas y unos servicios de atención de la salud que den respuesta a sus necesidades.
Si bien la crisis de la COVID-19 ha traído consigo consecuencias similares a las de una onda de choque en todo el planeta, acentuando la desigualdad existente y afectando a niñas y mujeres de forma desproporcionada. Una gran parte de ellos y ellas son de una nueva generación. Esta nueva GENERACIÓN IGUALDAD, tiene que aprovechar el momento para imaginar economías, sociedades y sistemas políticos que defiendan los derechos humanos y logren la igualdad de género sin dejar a nadie atrás.
Sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando. La sororidad es nuestra arma; es la acción multitudinaria la que nos permite seguir avanzando.
Y como dijo Simone de Beauvoir: «No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida».
Hoy, 8 de marzo de 2021, desde el consejo local de la mujer instamos a las instituciones y a toda la ciudadanía a que se sumen a nuestras reivindicaciones porque…
#Ellas ya están ahí
#Ni un paso atrás en igualdad.

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