Consolación del Sur, un trocito de Utrera en Cuba

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Esta localidad, con la que Utrera está hermanada, tiene como patrona a la Virgen de Consolación

A finales del siglo XV comenzó la época más esplendorosa de Utrera y que se extendió hasta finales del siglo XVII. El descubrimiento de América, la Carrera de Indias y el posterior comercio que convirtió a Sevilla en la capital del mundo conocido, colocó a Utrera en una posición de privilegio, ya que era uno de los puntos estratégicos de abastecimiento más importantes en la ruta que unía la capital andaluza con los puertos gaditanos.

Utrera se convirtió en aquellos momentos en la población más importante de todo el reino de Sevilla y las caravanas que se encaminaban en dirección a los puertos gaditanos se abastecían en Utrera de productos como el trigo, aceite, aceitunas, el vino o las ‘roscas de Utrera’, que fueron famosas en todos los confines del mundo durante siglos. Para aquellos marinos, empresarios y aventureros, Utrera era una parada obligada antes de embarcarse en dirección al Nuevo Mundo, una situación que afectó de manera importante en el desarrollo, la expansión y el surgimiento de riqueza en la ciudad.

De manera casi paralela a este fenómeno histórico, en el año 1507 llegó a la ciudad la Virgen de Consolación, una devoción que desde que en 1560 tuviera lugar el milagro de la lámpara se hizo tremendamente popular en toda la comarca, desplazando a otras advocaciones que hasta aquel momento habían sido preponderantes. Un instante en el que Utrera ya no sólo comenzó a exportar mercancías al continente americano, sino también la fama de milagrosa de la Virgen de Consolación, que traspasó fronteras y se convirtió en una devoción marinera, a pesar de estar a unos 90 kilómetros del puerto más cercano.

Así, desde finales del siglo XVI, muchos de esos marinos y empresarios que pasaban por Utrera antes de comenzar la navegación, se encomendaban y rezaban a los pies de la patrona de Utrera, una devoción que cruzó con ellos el océano y comenzó a extenderse de una manera vertiginosa por todos los confines de las tierras recién descubiertas. Algunos de estos marineros incluso hacían regalos en forma de exvotos a la Virgen de Utrera, ya que ante una empresa tan compleja como suponía en aquellos tiempos cruzar el océano y volver sano y salvo, toda intervención divina era bienvenida.

«Nació, fruto de los lazos, una cierta interrelación entre Utrera y América que germinará indistintamente en cada una de las orillas y cuya herencia histórica todavía perdura en nuestros días», cuentan Julio Mayo y Salvador Hernández en su libro ‘Una nao de oro para la Consolación de Utrera’.

Lugares que hoy se corresponden con países como Colombia, Perú, Cuba o República Dominicana, fueron bautizados con nombres relacionados con la Virgen de Consolación y la patrona de Utrera se convirtió en una devoción internacional. Es el caso por ejemplo de la ciudad cubana de Consolación del Sur, uno de los más llamativos, una ciudad con la que Utrera está hermanada y cuyo nombre está presente también en el callejero utrerano. Una relación de doble dirección, ya que también provocó que en tierras utreranas se bautizaran lugares con nombres que tenían que ver con el continente americano como La Florida o La Indiana.

Consolación del Sur se encuentra en el Oeste de Cuba, dentro de la provincia de Pinar del Río, y es en la actualidad una ciudad de casi 90.000 habitantes cuya patrona es la Virgen de Consolación. Los datos que han llegado hasta nuestros días con respecto a la fundación de esta ciudad y las razones por las que se le otorgó este bello nombre están teñidas en la actualidad por las cortinas del misterio. Según los datos de los que se dispone, es en 1569 cuando se funda el corral «Consolación, propiedad de Don Pedro López Sosa, continuando el proceso de mercedación de tierras que dura hasta el año 1726».

Todo indica que alguno de los primeros pobladores que llegaron a este rincón de Cuba habían pasado previamente por tierras utreranas y se encomendaron a esa pequeña Virgen que se veneraba en una apartada ermita. Tras cumplir con éxito su aventura, decidieron bautizar esta localización con el bonito nombre de Consolación del Sur, que ha resistido el paso de los siglos y llega hasta nuestros días. Una ciudad en la que se asentaron numerosos agricultores y ganaderos, que desde los primeros momentos se encargaron de las complicadas tareas que suponía el cultivo de productos como el tabaco y el arroz.

En esta población cubana, en el año 1690 se levantó la iglesia en la hacienda que llevaba por nombre Consolación, dando lugar a la denominada como ‘Feligresía de Nuestra Señora de Consolación’ y unos 60 años después se trasladó al lugar que ocupa en la actualidad. Una ciudad que tuvo un lento desarrollo, ya que a finales del siglo XVIII todavía contaba sólo con «tres casas bajas de mampostería, una de tabla y guano, 65 de embarrado y guano y las demás eran chozas del más pobre aspecto y de aquellos últimos materiales», tal y como apunta Pezuela. Es a partir del siglo XIX, a causa de la expansión del cultivo del tabaco, cuando llega el despegue definitivo de la ciudad.

Hoy, más de cuatro siglos después, los habitantes de Consolación del Sur siguen llevando en su nombre el recuerdo a esa Virgen ubicada en Utrera, que de una manera apasionante se convirtió en la protectora de todos aquellos ‘locos’ buscaban fama y fortuna en el Nuevo Mundo.

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