Se trata de un cuadro de Bernardino Luini, discípulo de Leonardo Da Vinci, que forma parte de la muestra ‘Arte del Renacimiento en Sevilla’
Aunque la gran mayoría de los utreranos no lo sepan, y no lo hayan visto en toda su vida, la ciudad cuenta con una obra que se puede decir que es única en su especie. Se trata de un cuadro titulado ‘La Virgen con el Niño, San Roque y San Sebastián’, un excepcional cuadro que fue pintado por Bernardino Luini quien, aunque su nombre no sea muy popular, ha sido considerado por muchos especialistas como uno de los discípulos más aventajados del gran e inmortal Leonardo Da Vinci.
Este cuadro, a falta de un museo o una instalación adecuada para que pueda ser disfrutado por utreranos y visitantes, ha estado tradicionalmente en una ubicación que ha jugado en su contra, dificultando en cierta manera su contemplación. Y es que durante décadas, esta obra pictórica no ha lucido como debe, ya que ha estado en un lugar que no es muy accesible para la mayoría de los utreranos, el despacho de la parroquia de Santa María de la Mesa.
Durante las últimas semanas, este cuadro ha salido del ostracismo y puede ser contemplado en toda su belleza, acompañado además de otras joyas de de la misma época histórica. Y es que esta obra de Bernardino Luini es una de las protagonistas de la exposición temporal ‘Arte del Renacimiento en Sevilla’, que hasta este domingo 12 permanece abierta en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Una muestra en la que el cuadro utrerano está compartiendo focos con otras 33 obras que han llegado de diferentes puntos de España, como el Museo del Prado y las catedrales de Sevilla y de Burgos.
La muestra ‘Arte del Renacimiento en Sevilla’ puede visitarse de manera gratuita este sábado, de 9.00 a 21.00 horas; y este domingo, de 9.00 a 15.00 horas.
La historia de este cuadro es curiosa, porque durante mucho tiempo nadie fue consciente de que era una auténtica joya en todos los sentidos, tanto por su calidad como por haber sido creado por un pintor de renombre a nivel internacional. Es una obra que volvió a la vida en el año 2011, después de que fuese objeto de una extraordinaria restauración realizada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), que invirtió 20.000 euros para solucionar algunos problemas que tenía esta obra de arte. La obra que se encuentra habitualmente en Utrera es el único cuadro de Luini que existe en toda Andalucía.
Tras aquellos trabajos, el cuadro estuvo durante un tiempo expuesto en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, para después volver a la parroquia de Santa María de la Mesa, donde ha permanecido durante la última década. La obra, que fue pintada en el año 1521, representa a la Virgen sosteniendo con sus dos manos al Niño, que está apoyado en sus rodillas tratando de coger el bordón que porta San Roque. A la derecha de la Virgen es posible ver a San Sebastián, mientras que un examen cuidadoso de la obra nos lleva a intuir en el fondo, muy al estilo de lo que ocurre en los cuadros pintados por Leonardo Da Vinci, una especie de cordillera montañosa poblada de árboles, coronada por un castillo.
Bernardino Luini es un pintor italiano que nació a finales del siglo XV en Dumenza, cerca de Luino en el norte de Italia, localidad de la que toma su nombre y que pudo pertenecer al círculo más cercano a Leonardo Da Vinci. Sus obras más destacadas se encuentran en los museos más famosos del mundo, como el Museo del Prado de Madrid, la National Gallery de Londres, el ‘Hermitage’ de San Petersburgo o el Museo Thyssen-Bornemisza, también en Madrid. Quizás la característica más destacada de su pintura sea su maestría pintando estilizadas figuras femeninas, algunas de ellas con una mirada ligeramente estrábica, que fue bautizada por el escritor Nabokov como ‘ojos luniescos’.
Hasta el momento no se han encontrado datos ni documentos inapelables que nos puedan contar la historia de este cuadro que ahora se puede contemplar en Sevilla, pero sí existen algunas teorías. Javier Mena es historiador y una persona que ha estudiado con detenimiento muchos de los aspectos que tienen que ver con Utrera, por lo que su apuesta es que «lo más probable es que el cuadro fuera traído a Utrera por la familia Montes de Oca, una familia potentada de la localidad, con muchos recursos que hacía numerosos viajes a Italia y en uno de ellos pudieron traerse el cuadro».
Corría el año 1925 cuando esta obra fue descubierta por el historiador Elías Tormo y existen pruebas documentales de su vinculación con la parroquia de Santa María desde 1679. «No hay duda de que estamos la obra pictórica más importante que hay en Utrera e incluso me atrevería a decir ante uno de los cuadros más valiosos de toda la provincia sevillana», apunta el propio Javier Mena.

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