El conocido utrerano José Manuel González Tenorio, historia viva de la hermandad de los Gitanos de Utrera

Anuncio

Hay cofrades que, sin acaparar grandes titulares, ni ser especialmente conocidos por el gran público, han realizado labores dentro de las hermandades de la Semana Santa de Utrera que han sido cruciales para que esas corporaciones sean lo que son hoy en día. Un ejemplo perfecto de ese fenómeno es el del utrerano José Manuel González Tenorio, un enamorado de la Semana Santa de Utrera, cuyo trabajo en el seno de la hermandad de Los Gitanos ha sido clave para la historia reciente de esta entidad.

José Manuel nació en el año 1940 en la calle Juan de Anaya, donde se ubicaba la casa de su abuela, aunque su hogar materno se situaba en la calle Bohórquez. «Más que una casa, mis padres lo que tenían era una humilde habitación, en lo que se conocía por aquel entonces como la cochera de Cánovas», cuenta José Manuel. Este utrerano, era por tanto uno de los hijos de la posguerra, una época dura para las familias de la ciudad en la que los más jóvenes de la casa tenían que arrimar el hombro para tirar hacia adelante.

Si ha habido una presencia constante en la vida de este utrerano, por amor y  por cercanía, ha sido sin lugar a dudas la iglesia de Santiago el Mayor, que se convirtió desde muy pronto en el patio de juegos de José Manuel. Esa iglesia centenaria, cuyas frescas naves acogían los juegos de los más pequeños del barrio, que correteaban por este recinto. «Jugábamos en las bóvedas de la iglesia, incluso con las momias y también subíamos a la torre desde la que repicaban las campanas, aunque tengo que reconocer que yo era muy miedoso y nunca me monté en las campanas más grandes», recuerda José Manuel.

Años de juventud en los que este utrerano comenzó a tener un curioso contacto con una imagen que años más tarde sería importante para él, ya que reconoce que «cuando hacíamos alguna travesura, el cura nos castigaba en un rincón, muy cerca de donde se encontraba el Cristo de la Buena Muerte, que después, a los años terminó siendo imagen titular de la hermandad de Los Gitanos».

José Manuel, que era monaguillo en La Trinidad y en Las Carmelitas, conoció una Semana Santa en la que sólo procesionaban tres hermandades: La Trinidad, Nuestro Padre Jesús Nazareno y el Santo Entierro. Una vez que la situación en el país fue mejorando, y la tradición de la Semana Santa fue evolucionando, este utrerano fue testigo de cómo la Semana Santa de Utrera se fue completando y creciendo de una forma sustanciosa con el surgimiento de hermandades como Los Muchachos de Consolación, Los Estudiantes, Los Aceituneros, Los Gitanos o la Quinta Angustia.

Este utrerano poco a poco fue creciendo, y a la hora de elegir una profesión se convirtió en integrante de la Guardia Civil, llevando a cabo una destacada carrera en el cuerpo que lo llevó por diferentes destinos. «Siempre, estuviera donde estuviera, cuando llegaba la Semana Santa echaba de menos lo que son las cofradías de Utrera, no he conocido en otros sitios una Semana Santa como la de Utrera», explica José Manuel.

Si hay alguna hermandad con la que José Manuel ha estado especialmente vinculado, ha sido sin lugar a dudas la hermandad de Los Gitanos de Utrera, siendo muy devoto de la Virgen de la Esperanza. Una corporación de la que formó parte de la junta de gobierno, ejerciendo de mayordomo, trabajando codo con codo con hermanos como Juan Peña Narváez o Joselito del Águila. José Manuel hizo muchísimo por la hermandad en una época en la que la corporación se consolidó en la Semana Santa de Utrera y aumentó de manera importante su patrimonio. Este utrerano recorría kilómetros y kilómetros en Utrera vendiendo lotería, en tiempos en los que estaba casi todo por hacer.

Durante muchos años realizó con la hermandad la estación de penitencia, y se quedó con la espinita de escoltar el paso de la Virgen de la Esperanza con su uniforme de gala de guardia civil, ya que como él mismo explica «eran otros tiempos y aquello no estaba bien visto, aunque con los años me llevé la alegría de que mi hijo Miguel Ángel, que también es guardia civil, sí pudo acompañar el paso de la Virgen». José Manuel también formó parte del Consejo Local de Hermandades y Cofradías que dirigió en su día Manuel Peña y asegura que «me siento muy orgulloso de haber pertenecido todos estos años a la hermandad de Los Gitanos de Utrera».

Casado con Carmen Moya León, este utrerano ha tenido cinco hijos, cuatro hombres y una mujer -José Manuel, Francisco Javier, Miguel Ángel, Jesús Daniel y Rocío. El amor a las procesiones y a la Semana Santa se ha transmitido de manera especial a Miguel Ángel, que es hermano también del Redentor Cautivo y a Rocío, que es hermana de Los Gitanos.

A José Manuel se le ilumina la mirada cuando vuelve a entrar, después de algún tiempo sin hacerlo, en el interior de la iglesia de Santiago, que fue el privilegiado patio de juegos de su infancia y termina asegurando, que aunque su Cristo de la Buena Muerte, y su ‘gitana’, ocupen un lugar especial en su corazón cofrade «quiero a todas las hermandades de Utrera».

Anuncio

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

EL TIEMPO

23.1°C

Utrera

Viento
Calma
Lluvia/Humedad
0,0 l/m²
Anuncio

Suscríbete

Las noticias más importantes de Utrera, directamente en tu correo a primera hora.

Anuncio