El de este domingo ha sido el día con mayor afluencia de público y en el que la música y los cantes fueron protagonistas
Utrera amanece un nuevo 1 de mayo, jornada en la que conmemora la coronación canónica de su patrona, que tuvo lugar en 1964. Como antesala a dicha efeméride, este domingo se vivió el último día del triduo itinerante que ha llevado a la Virgen de Consolación a numerosos rincones de la localidad.
Fue la jornada con menor recorrido, aunque rebosó intensidad en buena parte del itinerario gracias, entre otras cuestiones, a la gran afluencia de pública que se dio cita en torno a ‘la del barquito en la mano’. Muchos utreranos, y también numerosos foráneos, llenaron las calles de la ciudad en un trayecto que conectó las parroquias de Santiago el Mayor y Santa María de la Mesa.
Tras salir del primero de estos templos, la Virgen llegó a la iglesia de la Purísima Concepción, perteneciente al convento de las Madres Carmelitas. Ante la reja de la clausura de estas monjas, tuvo lugar un acto dedicado a la vida consagrada, con la presencia de un grupo de religiosos asentados en Utrera.
Tras ello se emprendía un camino por el centro del municipio, donde resonaron los compases de la banda de corneta y tambores ‘Nuestro Padre Jesús Nazareno’ y de la agrupación musical ‘Muchachos de Consolación’, que caminaron tras la patrona en dos zonas del recorrido. El sonido de las marchas procesionales dejó después paso al cante de los fieles, que interpretaron diversas sevillanas y salves dedicadas a la Virgen de Consolación, cuando el cortejo se adentraba en el barrio de Santa María.
Dichos cantes, acompañados de los vivas y fuegos artificiales, dieron forma a una de las partes más especiales de la jornada, que también reservó uno de los momentos más emotivos cuando la Virgen pasó por delante de la casa del hermano mayor de esta corporación mariana. Desde el balcón, Rafael Rojas contempló la llegada de la patrona, al no haber podido estar presente estos días en la calle por motivos de salud.
Una vez dentro de la parroquia de Santa María, en torno a las once y media de la noche, se ponía el cierre al triduo itinerante que ha protagonizado ‘la del barquito en la mano’. Con su final, este 1 de mayo aún quedan instantes especiales en torno a Ella, con el regreso a su santuario.
La jornada comienza a las 9.30 horas, con la misa pontifical, en el interior del templo, presidida por el obispo auxiliar electo, Teodoro León; y con el acompañamiento del coro Siaurm. A su término, sobre las 11.00 horas, comenzará la procesión, con la Virgen en su paso. Saldrá por la puerta del Sol de la parroquia, para caminar, con los sones de la asociación musical ‘Álvarez Quintero’, por la calle Antonio Maura, porche de Santa María, calle Rodrigo Caro, La Plaza, Perafán de Rivera y plaza del Altozano, teniendo parada en la iglesia de San Francisco. A continuación seguirá avanzando por las calles Virgen de Consolación, Cristóbal Colón y paseo de Consolación.

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